03 junio 2012

“MIRAD AL FUTURO CON CONFIANZA, CONTANDO CON LA FIDELIDAD DE DIOS” | VIS noticias - Oficina de Prensa de la Santa Sede



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Ciudad del Vaticano, 2 junio 2012 (VIS).- El Santo Padre ha presidido esta mañana a las 10.00, en el Duomo de Milán, la celebración de la liturgia de la Hora Tercia, en la que han participado sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas de la archidiócesis. Después de la recitación de los Salmos, Benedicto XVI ha pronunciado una meditación, de la que ofrecemos seguidamente algunos extractos:



En este momento, vivimos el misterio de la Iglesia en su expresión más alta, la de la oración litúrgica. En la oración eclesial, nuestros labios, nuestros corazones y nuestras mentes se hacen intérpretes de las necesidades y de los anhelos de toda la humanidad. (…) La oración cotidiana de la Liturgia de las Horas constituye una tarea esencial del ministerio ordenado en la Iglesia. También a través del oficio divino, que prolonga en la jornada el misterio central de la Eucaristía, los presbíteros están unidos de modo especial al Señor Jesús”.



El sacerdocio: ¡Qué don precioso! (…) Si Cristo, para edificar su Iglesia, se entrega en las manos del sacerdote, éste a su vez debe confiarse a Él sin reservas: el amor por el Señor Jesús es el alma y la razón del ministerio sacerdotal. (…) No existe oposición entre el bien de la persona del sacerdote y su misión; por el contrario, la caridad pastoral es el elemento unificador de vida que parte de una relación cada vez más íntima con Cristo en la oración para vivir el don total de sí mismos por el rebaño (...). Efectivamente, cada una de nuestras acciones tiene como finalidad conducir a los fieles a la unión con el Señor y hacer crecer la comunión eclesial por la salvación del mundo”.



Signo luminoso de esta caridad pastoral y de un corazón indiviso son el celibato sacerdotal y la virginidad consagrada. (…) Sin duda, el amor por Jesús vale para todos los cristianos, pero adquiere un significado singular para el sacerdote célibe y para quien ha respondido a la vocación a la vida consagrada: la fuente y el modelo para repetir diariamente el 'sí' a la voluntad de Dios se encuentran solo y siempre en Cristo”. (…) En la Virgen María “podemos reconocer el 'género de vida virginal y pobre que Cristo Señor eligió para sí, y que la Virgen su Madre también abrazó', una vida de plena obediencia a la voluntad de Dios”.



Queridos hermanos y hermanas consagrados (...), mirad al futuro con confianza, contando con la fidelidad de Dios y la potencia de su gracia, capaz de operar siempre nuevas maravillas. (…) En este momento deseo dar gracias a Dios por la cantidad de sacerdotes ambrosianos, religiosos y religiosas que han gastado sus energías al servicio del Evangelio, llegando alguna vez incluso al sacrificio de la vida”. Entre ellos, el Santo Padre citó los Beatos sacerdotes Luigi Talamoni, Luigi Biraghi, Luigi Monza, Carlo Gnocchi y Serafino Morazzone; los Beatps religiosos Giovanni Mazzucconi, Luigi Monti y Clemente Vismara; y las religiosas Maria Anna Sala y Enrichetta Alfieri.



Por su común intercesión, pidamos confiados al Dador de todos los dones que haga siempre fecundo el ministerio de los sacerdotes; que refuerce el testimonio de las personas consagradas, para mostrar al mundo la belleza de la donarse a Cristo y a la Iglesia; y que renueve las familias cristianas según el plan de Dios, para que sean lugares de gracia y santidad, terreno fértil para las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”.