09 septiembre 2012

Benedicto XVI se refiere a su viaje a Líbano del 14 al 16 de septiembre: “No ignoro la situación, a menudo dramática” | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



«No podemos resignarnos a la violencia… mi viaje apostólico se coloca bajo el signo de la paz, con las palabras de Cristo “Les doy mi paz” (Juan 14:27)». Benedicto XVI recordó así – este medio día – su próximo Viaje Apostólico al Líbano, destacando su alegría por los intensos días – del 14 al 16 – en que encontrará al pueblo libanés, a las autoridades y a los cristianos de esta nación y de los pueblos vecinos.


Abrazando idealmente también a todas las poblaciones de Oriente Medio y conociendo sus sufrimientos, el Papa reiteró la apremiante responsabilidad de las partes implicadas en los conflictos y violencias y de la comunidad internacional, para promover el diálogo y la paz duradera en toda la región, tan importante también para el mundo entero. Éstas fueron las palabras del Santo Padre en francés:


«Queridos peregrinos aquí presentes, o que participan en el Ángelus a través de la radio o la televisión, en los próximos días, voy a realizar un viaje apostólico al Líbano para firmar la Exhortación Apostólica postsinodal, fruto de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos, celebrado en octubre de 2010. Tendré la feliz oportunidad de encontrar al pueblo libanés y a sus autoridades, así como a los cristianos de ese amado país y de los países vecinos. No ignoro la situación, a menudo dramática que viven los habitantes de esa región, desgarrada desde hace tiempo por conflictos incesantes. Comprendo la angustia de los numerosos habitantes de Oriente Medio cotidianamente inmersos en sufrimientos de todo tipo, que afligen tristemente, y algunas veces mortalmente, su vida personal y familiar.


Mi preocupado pensamiento se dirige a los que, en búsqueda de un lugar de paz, abandonan su vida familiar y profesional y experimentan la precariedad de los exiliados. Aunque parezca difícil encontrar soluciones a los diversos problemas que afectan a la región, no podemos resignarnos a la violencia y a la exacerbación de las tensiones. El compromiso para impulsar el diálogo y la reconciliación tiene que ser una prioridad para todas las partes implicadas y debe ser sostenido por la comunidad internacional, cada vez más consciente de la importancia que tiene para el mundo entero, una paz estable y duradera en toda la región. Mi viaje apostólico al Líbano, y por extensión a Oriente Medio en su conjunto, se coloca bajo el signo de la paz, en referencia a las palabras de Cristo: “Les doy mi paz” (Juan 14:27) ¡Que Dios bendiga el Líbano y Oriente Medio! ¡Que Dios los bendiga a todos!».Share