21 agosto 2012

Todos los discursos JMJ 2011 Madrid, un año después (28): Saludos al Papa Benedicto XVI en el encuentro con los voluntarios de la JMJ 2011 Madrid (IFEMA, 21-8-2011) | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



Saludo del cardenal Rouco: Maravillosa fiesta de la fe


Santo Padre, querido Santo Padre: “Los voluntarios” de la JMJ 2011 Madrid han constituido un factor clave en la preparación y en el desarrollo de esta gran celebración eclesial que Su Santidad quiso confiar a la Archidiócesis de Madrid y a la Iglesia en España.


El significado habitual y convencional de esta palabra, “voluntarios”, usada y aplicada en los más variados contextos de la vida de las sociedades de nuestro tiempo, es manifiestamente insuficiente para poder comprender y expresar el esfuerzo, el sacrificio, el desprendimiento y el estilo impreso por los Voluntarios de la JMJ.2011 de Madrid a su comportamiento y al servicio por ellos prestado. La calidad humana, con la que lo han hecho, ha sido excepcional. Les ha movido el amor: un amor ofrecido al Señor, a la Iglesia y al Papa. Han querido ser unos verdaderos “apóstoles” de sus jóvenes compañeros, ¡y lo han logrado!


Conmovidos por la exquisita delicadeza verdaderamente paternal, que el Santo Padre les muestra al querer despedirse personalmente de ellos, se lo agradecen de todo corazón y le piden su última bendición.


Dispuestos a una respuesta en sus vidas, vigorosa y gozosa, a lo que en el futuro el Papa, la Iglesia, ¡el Señor! quieran pedirles, ¡le dan las gracias más sentidas querido Santo Padre! La despedida se les hace difícil, ¡se nos hace difícil a todos! Ha oído estos días de sus labios juveniles reiteradamente el “¡le queremos!”. Eso es: ¡le queremos, Santo Padre! ¡Bendíganos


Saludo del Voluntario


Querido Santo Padre, me llamo Javier Reyes, tengo 25 años, soy maestro y un voluntario de la JMJ de Madrid.


Quiero darle las gracias en nombre de todos los que hemos trabajado para que los jóvenes pudiéramos vivir esta maravillosa experiencia y fiesta de fe.


Santidad, cuando convocó a todos los jóvenes del mundo a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid una gran ilusión y esperanza nos llenó a todos. Nuestro Cardenal Arzobispo de Madrid, nos llamó a todos para que fuésemos voluntarios con un claro objetivo que quienes viniesen aquí, a nuestra ciudad, disfrutasen, se sintiesen acogidos, queridos, se encontrasen y descubriesen a Dios. La respuesta a su llamada la ve, Santo Padre, aquí. Somos 22.500 voluntarios que pertenecemos a parroquias, colegios, asociaciones y movimientos de la Iglesia. A los voluntarios de Madrid se han unido voluntarios de España y de otras naciones. Todos servidores n la Iglesia.


Santo Padre, gracias por confiar en nosotros, los jóvenes. Tenemos ganas de trabajar y aprender y la Iglesia nos regala esta oportunidad. Santidad, su testimonio de entrega, manifestado en este viaje apostólico a Madrid, ha sido un ejemplo para toda la juventud.


Nos queda otra gran tarea: seguir creciendo como Iglesia, como personas arraigadas en Cristo y protegidos por nuestra Madre la Virgen María, para ser testigos de Jesucristo.


¡Gracias de nuevo, Santo Padre, por estar a nuestro lado, por confiar en nosotros y por tenernos siempre presentes en sus oraciones. Vuelva siempre que quiera a esta su casa, de puertas abiertas. Gracias, gracias, gracias.


Saludo de la Voluntaria


Querido Santo Padre, me llamo Giselle Azevedo, tengo 28 años, soy brasileña, de Río de Janeiro.


He sido voluntaria de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 en Madrid, por gratitud… Participé en la Jornada de Colonia y me impresionó ver la valentía de aquella multitud de jóvenes al expresar su fe. El silencio y el entusiasmo con que escuchaban sus palabras. Esta Jornada me confirmó que “la Iglesia está viva y es joven”, que la Iglesia era mi lugar y que para ella quería vivir, dando lo mejor: mi juventud, mis dones, mi tiempo… mi vida. Por eso, soy misionera y me he comprometido a llevar a Dios donde haga falta, a evangelizar con valentía, a dar testimonio con mi vida de que “Cristo no quita nada, lo da todo”…


Sé que todos los voluntarios internacionales comparten conmigo esta experiencia del encuentro con Dios y con la Iglesia y por eso han dejado sus países, han dado su tiempo, lo mejor de ellos para servirla y poder ayudar a que jóvenes de todo el mundo tengan la experiencia más increíble de la vida: el encuentro personal con Cristo.


Hemos recibido mucho más de lo que lo hemos dado. Hemos podido maravillarnos con el misterio de la universalidad de la Iglesia. Jóvenes de todo el mundo unidos por una única persona: Jesucristo.