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27 marzo 2013

Palabras del Papa Francisco en la primera audiencia general de su pontificado | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Ecclesia



(RV).- En la primera Audiencia General de su Pontificado, Francisco reflexionó sobre qué significa vivir la Semana Santa para nosotros, qué significa seguir a Jesús en su camino del Calvario hacia la Cruz y la Resurrección. Como en el Domingo de Ramos, el Obispo de Roma, puso de relieve la necesidad de salir de nosotros mismo, para ir a las periferias de la existencia, hacia nuestros hermanos y hermanas, hacia los más necesitados de consuelo y ayuda.


Resumen en español de la catequesis del Santo Padre Francisco:


Queridos hermanos y hermanas:


Con el domingo de Ramos, hemos iniciado la Semana Santa, centro de todo el Año litúrgico, en el que acompañamos a Jesucristo en su Pasión, Muerte y Resurrección. ¿Qué significa para nosotros vivir este tiempo? ¿Qué significa seguir a Jesús en su camino hacia el Calvario, hacia la Cruz y la Resurrección?


Significa salir de nosotros mismos para ir al encuentro de los demás, a la periferia de la existencia, a los más alejados, a los olvidados, a quienes necesitan comprensión, consuelo y ayuda. Vivir este tiempo significa también entrar cada vez más en la lógica de Dios, de la Cruz y del Evangelio. Es seguir y acompañar a Cristo, lo cual exige “salir”: Él ha salido de sí mismo para venir a nuestro encuentro, ha colocado su tienda entre nosotros para traer la misericordia que salva y da esperanza. Es un tiempo de gracia que el Señor nos ofrece para abrir las puertas del corazón, de la vida, de las parroquias y movimientos, saliendo al encuentro de los demás y brindando la luz y el gozo de nuestra fe. Salir siempre con el amor y la ternura de Dios, en el respeto y la paciencia, sabiendo que nosotros ponemos las manos, los pies, el corazón, pero es Dios quien guía y hace fecundas nuestras acciones.


Saludos del Papa:


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México y los demás países latinoamericanos. Invito a todos a vivir estos días siguiendo al Señor con fortaleza y siendo capaces de irradiar su amor a cuantos encontremos en el camino de la vida. Que Dios los bendiga y les conceda vivir el Triduo Pascual con fe y devociónShare


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19 marzo 2013

Palabras del Papa Francisco a los fieles reunidos en la Plaza de Mayo de Buenos Aires | Ecclesia Digital

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“Queridos hijos, sé que están en la plaza. Sé que están rezando y haciendo oraciones, las necesito mucho. Es tan lindo rezar. Gracias por eso.


Les quiero pedir un favor. Les quiero pedir que caminemos juntos todos, cuidemos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño, cuídense, cuídense la vida. Cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos; que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia, no le saquen el cuero a nadie. Dialoguen, que entre ustedes se viva el deseo de cuidarse.


Que vaya creciendo el corazón y acérquense a Dios. Dios es bueno, siempre perdona, comprende, no le tengan miedo; es Padre, acérquense a Él. Que la Virgen los bendiga mucho, no se olviden de este obispo que está lejos pero los quiere mucho. Recen por mí”.


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10 octubre 2012

El Papa enciende el Sínodo | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Ecclesia



José Luis Restán09/10/2012 – Páginas Digital


“Detrás del silencio del universo, detrás de las nubes de la historia, ¿hay o no hay un Dios? Y si lo hay ¿nos conoce?, ¿tiene que ver con nosotros? ¿Es un Dios bueno y la realidad del bien tiene poder en el mundo o no?” Con estas palabras pronunciadas mirando a la cara a los padres sinodales, Benedicto XVI ha sacudido literalmente el comienzo del debate sinodal sobre la Nueva Evangelización. Estas preguntas, ha dicho el Papa, son tan actuales hoy como ayer. Quizás hoy están teñidas de una amargura plomiza como en pocos periodos de la historia. Y ante la inquietud que crece, muchos contemporáneos se atormentan: ¿por qué este Dios que nuestro corazón busca e intuye, no se deja oír?



¡Así se comienza un Sínodo! La Iglesia entera debe acoger esta zozobra, como ha hecho el Papa, para poder decir a los hombres con autoridad: sí, Dios ha hablado, nos conoce y nos ama, ha entrado en la historia; Jesús es su palabra, el Dios con nosotros, que sufre con nosotros hasta la muerte y resucita. Para que esta realidad que nutre las venas de la Iglesia cada segundo de su existencia llegue al corazón de los hombres, el Papa señala tres pasos fundamentales. Primero la oración, que nace del hecho de que no somos los hombres los que hemos pensado y construido la Iglesia. “Los apóstoles no han empezado la Iglesia con la forma de una Asamblea Constituyente que debía elaborar la Constitución; sólo por iniciativa de Dios podía nacer la Iglesia, y también hoy el inicio tiene que venir de Dios”. De ahí la necesidad dramática de la oración, para implorar que hoy de nuevo, Él actúe.


El segundo paso lo ha designado Benedicto XVI con la palabra latina “confessio”, que va más allá de la mera profesión de la fe. Confesar la fe nos hace pensar en afirmarla delante de un tribunal, delante de los ojos del mundo, sabiendo que puede costarnos caro, más aún, que el precio puedes ser la propia vida. Pero esta confesión de la fe no es cosa de algunos momentos dramáticos, requiere un hábito que la haga visible en lo cotidiano. A esta forma visible de la fe el Papa la ha denominado “caritas”. “La caridad es la gran fuerza que debe arder en el corazón de un cristiano, la llama que alimenta el incendio del Evangelio en torno a él”. Con una intensidad que hace pensar en la predicación primera de los apóstoles, Benedicto XVI ha encendido la llama de este Sínodo apenas comenzado: “la fe debe convertirse en una llama de amor que realmente encienda nuestro ser, debe convertirse en la gran pasión de nuestro ser y así podrá encender al prójimo: esta es la esencia de la evangelización”.


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04 octubre 2012

San Juan de Ávila, un doctor para la nueva evangelización | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Ecclesia



El 7 de octubre de 2012 es una fecha señalada para la diócesis de Córdoba: uno de sus presbíteros, Juan de Ávila, es proclamado Doctor de la Iglesia universal. Si se tratara de un religioso, su familia estaría encantada de celebrar este acontecimiento que honraría a su Orden. Se trata de un sacerdote diocesano, y parece que no tiene familia que le respalde. No es así. Tiene una familia y un calificativo, el de sacerdote diocesano secular. Más aún, en 1946 fue proclamado patrono del clero secular español por el Papa Pío XII. Y cuando uno es sacerdote diocesano, tiene una diócesis, un presbiterio presidido por un obispo, un territorio en el que ejerce su ministerio. Esa diócesis, ese presbiterio, ese territorio es Córdoba para San Juan de Ávila. Clericus cordubensis (cura de la diócesis de Córdoba) es su título, por un pequeño beneficio eclesiástico en Santaella. No es una apropiación indebida, sino reconocer dónde está enraizado este sacerdote diocesano secular, patrono del clero secular español. El recorrió distintos lugares del entorno: Sevilla, Granada, Zafra, Baeza, etc. Es conocido como Apóstol de Andalucía. Pero su incardinación es Córdoba, aunque tuvo otras propuestas que él declinó. Se quedó en Córdoba y en la diócesis de Córdoba murió y fue enterrado en Montilla (Córdoba), donde se venera su sepulcro como un tesoro, que ahora adquiere un valor especial.




Se trata de un acontecimiento deseado desde hace siglos, y del que nosotros somos testigos directos. Nos han precedido generaciones y generaciones, sobre todo de sacerdotes y obispos, que lo han pedido y deseado, y hoy nos es concedido a nosotros vivirlo en directo. Demos gracias a Dios. Los obispos de Córdoba a lo largo de estos siglos han impulsado la causa de múltiples maneras. Sus paisanos de Almodóvar del Campo (Ciudad Real) han contribuido notablemente, a través de los Trinitarios, ya que San Juan de Ávila es primo del reformador de la orden trinitaria, San Juan Bautista de la Concepción (Almodóvar del Campo, 1561 – Córdoba, 1613). Los Reyes de España han seguido de cerca y han apoyado este largo proceso, sobre todo, Felipe V y Carlos IV, a través de los cardenales-arzobispos de Toledo. Los sacerdotes seculares naturales de Madrid han dado un impulso definitivo a la causa. Y ya en el siglo XX, la Hermandad de Operarios Diocesanos, la Conferencia de Metropolitanos y por fin la Conferencia Episcopal Española, han constituido otros tantos eslabones de esta cadena hasta alcanzar su canonización en 1970 y ahora su doctorado en 2012, de cuya causa es actora la misma Conferencia Episcopal Española.



El Papa Benedicto XVI ha querido fijar esta fecha en el comienzo de la XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos, cuyo tema es “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”, como queriéndonos decir a toda la Iglesia que en San Juan de Ávila tenemos un modelo de evangelizador para nuestro tiempo: un hombre de Dios, bien formado en las ciencias sagradas, desprendido de los bienes y de los honores de este mundo, conocedor del corazón humano y sus inquietudes, solícito por las necesidades materiales y espirituales de los hombres de su tiempo, y especialmente ardoroso en la comunicación del amor de Dios manifestado en Cristo. Un santo maestro de santos, impulsor de la gran renovación de la Iglesia en el siglo XVI, intuyendo que esa renovación viene de la renovación del clero. Un clero nuevo para la nueva evangelización.



En Montilla abriremos un Año jubilar el 12 de octubre para peregrinar a su sepulcro. La Conferencia Episcopal Española en pleno peregrinará el 23 de noviembre durante la Asamblea Plenaria de otoño. Parroquias, grupos, movimientos, comunidades, colegios, sacerdotes, consagrados, fieles laicos, todos a Montilla. Ponerse al habla con la Basílica (oficina@juandeavila.net). Las puertas de la Basílica Pontificia estarán abiertas para acudir a su sepulcro implorando su valiosa intercesión. La diócesis de Córdoba está convocada para el domingo 14 en la Catedral con todas sus parroquias, sus cofradías y hermandades, todas sus instituciones y personas para dar gracias a Dios por este don inmenso que es concedido a la Iglesia universal, y particularmente a la diócesis de Córdoba.



Que san Juan de Ávila nos alcance a todos santidad de vida, ímpetu misionero, deseo de gastar nuestra vida por la Iglesia. Nos alcance muchos y santos sacerdotes para la nueva evangelización.



Recibid mi afecto y mi bendición:





+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba






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28 septiembre 2012

Carta Semanal del Arzobispo de Oviedo | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Ecclesia



Comienza un nuevo curso en nuestro Seminario de Oviedo. Una de las oraciones que invito a rezar frecuentemente cuando voy por las parroquias de la Diócesis, es precisamente la de pedir al Señor que nos bendiga con vocaciones sacerdotales. No se trata de un reclutamiento al uso, sino una petición humilde y confiada que hacemos a Dios para que podamos seguir atendiendo a su Pueblo, con pastores según su Corazón.



A la vuelta del verano, también los seminaristas que se forman en nuestro Seminario, regresan a las aulas y a la comunidad en donde son formados de modo integral. No son simplemente estudiantes de filosofía o de teología, sino candidatos al sacerdocio. Siendo importante el elemento académico y doctrinal, no es el único a tener en cuenta. La persona humana tiene libertad, tiene corazón, es un nudo de relaciones y un sueño de proyectos, tiene un alma abierta al Misterio transcendente de Dios y unos brazos también abiertos a los hermanos. Por eso llamamos “integral” la formación que deseamos impartir a nuestros seminaristas, justamente como lo pide la Iglesia. Para que no quede ningún aspecto o factor de los que constituyen la rica personalidad de cada candidato, sin acompañar debidamente.


Hace unas semanas despedíamos cristianamente al joven sacerdote D. Santiago Lorido, fallecido tan prematuramente por un infarto de corazón fulminante, tres meses después de su ordenación. Le pedíamos al Señor que nos bendijera con vocaciones: las que ya hemos recibido para que las fortaleciese, y las que estaban llegando, para que no cesen de llamar a la puerta de nuestro Seminario.


El Señor ha escuchado nuestras plegarias y, como decíamos al despedir a Santiago, no le han pasado desapercibidas nuestras lágrimas. Seis nuevos seminaristas ingresan en el Seminario Metropolitano de Oviedo. Un regalo sorprendente e inmerecido por el que no dejamos de dar gracias al Buen Dios. Pero junto a estos nuevos hermanos, están los ocho jóvenes del Seminario Misionero Diocesano “Redemptoris Mater” que abrimos también este año. Toda una gracia que nos llena de asombro agradecido, y que nos permite mirar a la Diócesis y a la Iglesia universal con una esperanza fundada en la generosidad del Señor. Mi reconocimiento más agradecido a formadores y profesores.


Hemos de rezar por todos ellos, ayudarles con nuestra oración, brindarles nuestra acogida y afecto, colaborar también con nuestra ayuda económica. Los seminaristas que ya teníamos el año pasado son un excelente grupo y cada uno de ellos representa una bendición única con nombre y con edad. Los que llegan nuevos este año son igualmente un don del cielo que hemos de saber acompañar con la ayuda de Dios, de nuestra Madre la Santina y de todos nuestros Santos.


Una Diócesis, un presbiterio, tienen en el Seminario uno de sus termómetros más certeros.


Cuando una comunidad cristiana se hace responsable del Seminario de su Diócesis con el afecto, la ayuda espiritual, la colaboración material, ha entendido lo que nos jugamos en esto. Cuando un sacerdote con su propia vida entregada, testimonia con alegría e ilusión su amor a Dios, a la Iglesia y a las personas que le han sido confiadas, está haciendo la mejor promoción vocacional.


Demos gracias por todo ello, y que cada parroquia, cada comunidad religiosa, cada sacerdote, sintamos como nuestro el Seminario para gloria de Dios y bien de las almas. Señor, danos pastores según tu Corazón, que tengan su oído atento a tu Palabra y sus brazos abiertos a la necesidad de los


hermanos.


+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm


Arzobispo de OviedoShare


04 septiembre 2012

Nuevo decálogo de Benedicto XVI sobre El Rosario | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Ecclesia



El rosario es uno de los signos más elocuentes del amor


El rosario, memoria viva de la historia de la salvación


Rezar el rosario es poner, como María, a Jesús en el corazón


El Papa Benedicto XVI comenzó y concluyó el mes de mayo con sendas celebraciones marianas y con el rezo y la meditación del rosario como hilo conductor y celebrativo. En la tarde del sábado 3 de mayo visitaba la basílica romana de Santa María la Mayor, donde se venera el icono de María Salus populi romani, patrona de la ciudad de Roma. En la tarde del sábado 31 de mayo convocaba a los fieles a una vigilia mariana en la plaza de San Pedro. De estos discursos proceden las frases del siguiente decálogo:


1.- “El santo rosario no es una práctica piadosa del pasado, como oración de otros tiempos en los que se podría pensar con nostalgia. Al contrario, el rosario está experimentado una nueva primavera”.


2.- “El rosario es uno de los signos más elocuentes del amor que las generaciones jóvenes sienten por Jesús y por su Madre, María”.


3.- “En el mundo actual tan dispersivo, esta oración -el rosario- ayuda a poner a Cristo en el centro como hacía la Virgen, que meditaba en su corazón todo lo que se decía de su Hijo, y también lo que El hacía y decía”.


4.- “Cuando se reza el rosario, se reviven los momentos más importantes y significativos de la historia de la salvación; se recorren las diversas etapas de la misión de Cristo”.


5.- “Con María, el corazón se orienta hacia el misterio de Jesús. Se pone a Cristo en el centro de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras ciudades, mediante la contemplación y la meditación de sus santos misterios de gozo, de luz, de dolor y de gloria”.


6.- “Que María nos ayude a acoger en nosotros la gracia que procede de los misterios del rosario para que, a través de nosotros, pueda difundirse en la sociedad, a partir de las relaciones diarias, y purificarla de las numerosas fuerzas negativas, abriéndola a la novedad de Dios”.


7.- “Cuando se reza el rosario de modo auténtico, no mecánico o superficial sino profundo, trae paz y reconciliación. Encierra en sí la fuerza sanadora del Nombre Santísimo de Jesús, invocado con fe y con amor en el centro de cada Avemaría”.


8.- “El rosario, cuando no es mecánica repetición de formas tradicionales, es una meditación bíblica que nos hace recorrer los acontecimientos de la vida de la Señor en compañía de la Santísima Virgen María, conservándolos, como Ella, en nuestro corazón”.


9.- “Ahora, que finaliza el mes de mayo, no debe cesar esta buena costumbre, es más debe proseguir todavía más con mayor compromiso de manera que, en la escuela de María, la lámpara de la fe brille cada vez más en el corazón de los cristianos y en sus casas”.


10.- “(En el rezo del rosario), os encomiendo las intenciones más urgentes de mi ministerio, las necesidades de la Iglesia, los grandes problemas de la humanidad: la paz en el mundo, la unidad de los cristianos, el diálogo entre las culturas”.