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21 abril 2013

El papado de Francisco será consagrado a la Virgen de Fátima el 13 de mayo | De Lapsis

De De Lapsis , por Juanjo Romero



Capelinha de Fatima

A estas alturas de la historia supongo que a nadie sorprenderá que el papa Francisco sea muy mariano, como antes Benedicto XVI, como antes Juan Pablo II, como antes Juan Pablo I, como antes….

Su biografía está llena de detalles, desde la entronización de la advocación de María desatanudos a su escudo. El cardenal José Policarpo contó en la apertura de la plenaria portuguesa que el Santo Padre le pidió dos veces que consagrara su ministerio a Nuestra Señora de Fátima:


Es una petición que puedo cumplir en el silencio de la oración. Si bien sería bello que toda la Conferencia Episcopal se asociara a la realización de esta petición. María nos guiará en todos nuestros trabajos y también en la forma de dar cumplimiento a este deseo del papa Francisco.


Pues dicho y hecho.

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04 octubre 2012

Rescatemos al Santo de Asís (I): las riquezas de la Iglesia | De Lapsis

De De Lapsis , por Juanjo Romero



San Francisco de Asís


Fiesta de San Francisco de Asís, il poverello d’Assisi. Probablemente sea uno de los santos más desconocidos hoy. La adulteración de su vida y su imagen presentándolo como un Gandhi, un líder del «power flower», ecologísta, vegetariano, revolucionario, gnomo de jardín,… ha contribuido a ese desconocimiento.


Porque San Francisco no es santo porque decidió ser pobre, porque ayudó mucho a los pobres, porque fundó una orden, porque…Es santo porque era un enamorado del Señor y correspondió a la Gracia de modo heroico.


Quizá esto choque a los autodenominados católicos progresistas, que con esquemas heredados de una mal digerida dialéctica, son incapaces de percibir que el cristianismo es et-et, unidad de vida. No sólo necesitan encontrar opuestos entre los cristianos, también opuestos –excluyentes– entre las virtudes. Y eso no es posible, por eso no entienden qué significa ser cristiano.


Como buen enamorado, San Francisco, procuró el «trato» y el cuidado de las «cosas pequeñas». Una experiencia que de un modo u otro (y muy imperfectamente) hemos experimentado todos. San Francisco es eminentemente un santo eucarístico, lo que no sólo no se opone a la preocupación por los demás –por su cuerpo y por su alma–, es su raíz.


Me gustaría «rescatar» alguno de los detalles concretos en los que se manifestaba el amor de San Francisco por el Señor sacramentado y que es probable que escandalicen. Prácticamente en todas las Cartas que dejó y en las primeras fuentes trata el tema. Sus últimas palabras no fueron sobre la pobreza, ni sobre los pobres, fueron sobre la Eucaristía.


Qué habría hecho San Francisco en 2012 en plena crisis: ¿vendería los cálices, custodias y copones de metales preciosos para dárselos a los pobres?, ¿empobrecería las iglesias para…empobrecer a todos? Es un poco tonto preguntarse qué haría hoy, lo que sí sabemos es lo que hizo mientras vivió.


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18 julio 2012

Mártires Carmelitas de Compiègne | De Lapsis



De De Lapsis , por Juanjo Romero



Hoy se celebra en toda la Iglesia la fiesta de las Beatas Carmelitas de Compiègne, martirizadas el 17 de julio de 1794. Fueron beatificadas un siglo después, por San Pío X en 1905. Me puedo imaginar las sinrazones del retraso.


La historia es bien conocida por la película «Diálogo de carmelitas», guión de G. Bernanos. El final es épico. Las religiosas habían «mantenido su vocación», era su delito. En una farsa de juicio se las condenó a morir en la guillotina.


Mary G. Santa Elulalia lo cuenta así:



Una hora después subían en las carretas que las conducirían a la plaza del Trono. En el trayecto la gente las miraba pasar demostrando diversidad de sentimientos, unos las injuriaban, otros las admiraban. Ellas iban tranquilas; todo lo que se movía a su alrededor les era indiferente. Cantaron el Miserere y luego el Salve, Regina. Al pie ya de la guillotina entonaron el Te Deum, canto de acción de gracias, y, terminado éste, el Veni Creator. Por último, hicieron renovación de sus promesas del bautismo y de sus votos de religión.


Una joven novicia, sor Constanza, se arrodilló delante de la priora, con la naturalidad con que lo hubiera hecho en el convento y le pidió su bendición y que le concediera permiso para morir. Luego, cantando el salmo Laudate Dominum omnes gentes, subió decidida los escalones de la guillotina. Una tras otra, todas las carmelitas repitieron la escena. Una a una recibieron la bendición de la madre Teresa de San Agustín antes de recibir el golpe de gracia. Al final, después de haber visto caer a todas sus hijas, la madre priora entregó, con igual generosidad que ellas, su vida al Señor, poniendo su cabeza en las manos del verdugo.


Era el día 17 de julio por la tarde.


[Año Cristiano, tomo III, BAC, 1959, p. 157]



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