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08 mayo 2013

En español, íntegra la catequesis del Papa Francisco, miércoles 8 mayo 2013 | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



En español, íntegra la catequesis del Papa Francisco, miércoles 8 mayo 2013


Queridos hermanos y hermanas:


El tiempo pascual que estamos viviendo con gozo, guiados por la liturgia de la Iglesia, es por excelencia el tiempo del Espíritu Santo donado «sin medida» (cfr Jn 3,34) por Jesús crucificado y resucitado. Este tiempo de gracia concluye con la fiesta de Pentecostés, en la que la Iglesia revive la efusión del Espíritu sobre María y los Apóstoles reunidos en oración en el Cenáculo.


Pero ¿quién es el Espíritu Santo? En el Credo profesamos con fe: «Creo en el Espíritu Santo que es Señor y da la vida». La primera verdad a la que adherimos en el Credo es que el Espíritu Santo es Kýrios, Señor. Ello significa que Él es verdaderamente Dios como lo son el Padre y el Hijo, objeto, por parte nuestra, del mismo acto de adoración y de glorificación que dirigimos al Padre y al Hijo. De hecho, el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad; es el gran don de Cristo Resucitado que abre nuestra mente y nuestro corazón a la fe en Jesús como el Hijo enviado por el Padre y que nos guía a la amistad, a la comunión con Dios.


Pero quisiera sobre todo detenerme en el hecho que el Espíritu Santo es la fuente inagotable de la vida de Dios en nosotros. El hombre de todos los tiempos y de todos los lugares desea una vida plena y bella, justa y buena, una vida que no esté amenazada por la muerte, sino que pueda madurar y crecer hasta su plenitud. El hombre es como un caminante que, atravesando los desiertos de la vida, tiene sed de un agua viva, fluyente y fresca, capaz de refrescar en profundidad su deseo profundo de luz, de amor, de belleza y de paz. ¡Todos sentimos este deseo! Y Jesús nos da esta agua viva: ella es el Espíritu Santo, que procede del Padre y que Jesús vierte en nuestros corazones. « yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia», nos dice Jesús (Jn 10,10).


Jesús promete a la Samaritana donar un “agua viva”, con abundancia y para siempre, a todos aquellos que lo reconocen como el Hijo enviado por el Padre para salvarnos (cfr Jn 4, 5-26; 3,17). Jesús ha venido a donarnos esta “agua viva” que es el espíritu Santo, para que nuestra vida sea guiada por Dios, sea animada por Dios, sea nutrida por Dios. Cuando decimos que el cristiano es un hombre espiritual nos referimos justamente a esto: el cristiano es una persona que piensa y actúa según Dios, según el Espíritu Santo. Y nosotros, ¿pensamos según Dios? ¿Actuamos según Dios? O ¿nos dejamos guiar por tantas otras cosas que no son Dios?

A este punto podemos preguntarnos: ¿por qué esta agua puede saciarnos hasta el fondo? Sabemos que el agua es esencial para la vida; sin agua se muere; ella refresca, lava, hace fecunda la tierra. En la Carta a los Romanos encontramos esta expresión: « el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado» (5,5). El “agua viva”, el Espíritu Santo, Don del Resucitado que toma morada en nosotros, nos purifica, nos ilumina, nos renueva, nos trasforma porque nos hace partícipes de la vida misma de Dios que es Amor.


Por esto, el Apóstol Pablo afirma que la vida del cristiano está animada por el Espíritu y de sus frutos, que son «amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia» (Gal 5,22-23). El Espíritu Santo nos introduce en la vida divina como “hijos en el Hijo Unigénito”. En otro pasaje de la Carta a los Romanos, que hemos recordado varias veces, san Pablo lo sintetiza con estas palabras: «Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ‘Padre’. El mismo espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él» (8,14-17). Este es el don precioso que el Espíritu Santo trae a nuestros corazones: la vida misma de Dios, vida de verdaderos hijos, una relación de confidencia, de libertad y de confianza en el amor y en la misericordia de Dios, que tiene también como efecto una mirada nueva hacia los demás, cercanos y lejanos, vistos siempre como hermanos y hermanas en Jesús a los cuales hay que respetar y amar. El Espíritu Santo nos enseña a mirar con los ojos de Cristo, a vivir la vida como la ha vivido Cristo, a comprender la vida como la ha comprendido Cristo. He aquí por qué el agua viva que es el Espíritu Santo sacia nuestra vida, porque nos dice que somos amados por Dios como hijos, que podemos amar a Dios como sus hijos y que con su gracia podemos vivir como hijos de Dios, como Jesús. Y nosotros, escuchamos al Espíritu Santo que nos dice: Dios te ama, te quiere. ¿Amamos verdaderamente a Dios y a los demás, como Jesús? Y nosotros, ¿escuchamos al Espíritu Santo? ¿Qué cosa nos dice el Espíritu Santo? Dios te ama: ¡nos dice esto! Dios Te ama, te quiere. Y nosotros ¿amamos verdaderamente a Dios y a los demás, como Jesús? Dejémonos guiar, dejémonos guiar por el Espíritu Santo. Dejemos que Él nos hable al corazón y nos diga esto: que Dios es amor, que Él nos espera siempre, que Él es el Padre y nos ama como verdadero papá; nos ama verdaderamente. Y esto solo lo dice el Espíritu Santo al corazón. Sintamos al Espíritu Santo, escuchemos al Espíritu Santo y vayamos adelante por este camino del amor, de la misericordia, del perdón. ¡Gracias!


(CdM, RC- RV)


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01 mayo 2013

Carta del obispo de Jaén, Ramón del Hoyo, sobre el mes de mayo, el mes de María | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



Carta del obispo de Jaén, Ramón del Hoyo, sobre el mes de mayo, el mes de María



Queridos fieles diocesanos:


1. Sé muy bien que no es necesario recordaros la especial dedicación del mes de Mayo a nuestra Madre del cielo. El pueblo cristiano lo llama “mes de María”, “mes de las flores”, en su honor.


A través de esta Carta quiero invitaros a vivir esta devoción en vuestras familias, en las comunidades parroquiales y de forma individual. Hemos de invitar también y transmitir esta devoción a los niños y adolescentes, con nuevas formas en muchos casos, dado que va desapareciendo esta entrañable devoción en más de un Colegio y cada vez son menos los que acuden a la Iglesia parroquial. Nueva evangelización.


Los cristianos de edad sabemos, por experiencia, que el amor y la devoción a la Santísima Virgen nos acercan a Jesucristo, Único Salvador. Todo el pueblo cristiano sabe muy bien que María, la Virgen de Nazaret, obtiene de su Hijo abundantes ayudas y gracias divinas a favor de sus hijos. Para confirmarlo bastaría hacer una lista, o detenernos a pensar, en las invocaciones y fiestas que engalanan y coronan a esta Iglesia mariana del Santo Reino de Jaén desde sus Catedrales hasta sus santuarios y ermitas en la geografía diocesana.


2. Durante este tiempo litúrgico vivimos, junto a María Santísima, las importantes festividades de la Ascensión del Señor, de Pentecostés, de la Santísima Trinidad y el día del Corpus Christi.


En tan importantes acontecimientos de la historia de nuestra salvación aparece la Virgen María estrechamente unida a la primera comunidad cristiana que comenzaba a caminar en Jerusalén.


Si, hasta entonces, ella había acogido a su Hijo, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, a partir de su muerte y resurrección tendría la misión de acoger y cuidar a su Iglesia, con la nueva intervención del Espíritu Santo en Pentecostés.


La presencia de la Santísima Virgen en la Iglesia, escribe el teólogo suizo Hans Urs von Balthasar, constituye el factum de la unidad entre todas las dimensiones eclesiales y le da a la Iglesia un perfil profundamente mariano1. Si la escena del Apóstol San Juan y María, junto con las tres mujeres al pie de la cruz, podríamos decir que es el documento de fundación de la Iglesia, en Pentecostés. María, se convierte en el centro y punto focal de la Iglesia, iluminada por el Espíritu Santo.


3. Os invito a pensar en el alcance de estas verdades en el Año de la Fe.


Cuando el Papa emérito, Benedicto XVI, era Cardenal, escribió: “La comprensión mariana de la Iglesia es el contraste más fuerte y decisivo a un concepto de Iglesia puramente organizativo o burocrático. No podemos hacer la Iglesia, sino ser Iglesia… Sólo siendo marianos somos Iglesia. En los orígenes, la Iglesia… nació cuando el ‘fiat’ brotó en el alma de María”2.


En este sentido, profundizar en nuestra devoción mariana no implica únicamente renovar la devoción a María sino, sobre todo, encontrar nuestro verdadero ser de miembros unidos a Jesucristo en su Iglesia.


De la verdadera fe brota, además, la confianza en el Señor. Ya el ángel de la Anunciación le dijo a María: “No temas” (cf. Lc. 1, 29). También los discípulos de Jesús pudieron oírle, muchas veces, estas mismas palabras: “No temáis”, “No tengáis miedo”.


Al inicio del mes de mayo también nos dice Jesús Resucitado a cada uno de nosotros: “Mira a tu Madre y no temas”, “Ten plena confianza en ella”.


4. Bien podríamos hacer el compromiso, durante este mes, de peregrinar a un santuario mariano, como expresión de fe y de amor a la Santísima Virgen que nos mostrará a su Hijo.


Ánimo, sobre todo a los sacerdotes, a organizar y encabezar estas iniciativas en las familias cristianas y sus comunidades, como viene haciéndose realidad, año tras año, en no pocos lugares de esta Iglesia. No dejemos pasar ocasión tan propicia, en este año de la fe, para alcanzar la Indulgencia y gracias que el Señor nos tendrá preparadas para cada uno de nosotros.


Procuremos enmarcar los ejercicios piadosos marianos en el tiempo litúrgico que estamos celebrando. Actualicemos, asimismo, con esta ocasión, las enseñanzas del Concilio Vaticano II sobre la verdadera devoción a favor de la Santísima Virgen María3, y en el Catecismo de la Iglesia Católica4. ¡Venid y vamos todos…!


Con mi saludo en el Señor.


+ Ramón del Hoyo López


Obispo de Jaén


1 Citado por B. Leahy, El principio mariano en la eclesiología de Hans Urs von Balthasar, Ciudad Nueva, Madrid 2002, p. 152.


2 J. Ratzinger, cita en ibídem, p. 182.


3 Concilio Vaticano II, Constitución Lumen Gentium, cap. VIII.


4 Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 963-975, entre otros.


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21 abril 2013

Mensaje en Twitter del Papa Francisco en el día del Buen Pastor | Ecclesia Digital

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Mensaje en Twitter del Papa Francisco en el día del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, IV Domingo de Pascua, 21 abril 2013:


«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco». ¡La voz de Jesús es única! Él nos guía por el camino de la vida.Share


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Regina Coeli del Papa Francisco, Domingo IV Pascua, 21 abril 2013 | Ecclesia Digital

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Regina Coeli del Papa Francisco, Domingo IV Pascua, 21 abril 2013, Día del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos dias!


El Cuarto Domingo del Tiempo de Pascua está caracterizado por el Evangelio del Buen Pastor – en el capítulo decimo de San Juan –, que se lee cada año. El relato de hoy narra estas palabras de Jesús: « Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa» (10,27-30). En estos cuatro versículos se encuentra todo el mensaje de Jesús, está el núcleo central de su Evangelio: Él nos llama a participar en su relación con el Padre, y ésta es la vida eterna.


Jesús quiere establecer con sus amigos una relación que sea el reflejo de aquella que Él mismo tiene con el Padre: una relación de pertenencia recíproca en la confianza plena, en la íntima comunión. Para expresar este entendimiento profundo, esta relación de amistad Jesús utiliza la imagen del pastor con sus ovejas: él las llama y ellas reconocen su voz, responden a su llamado y lo siguen. ¡Esta parábola es hermosísima! El misterio de la voz es sugestivo: desde el vientre de nuestra madre aprendemos a reconocer su voz y aquella del papá; por el tono de una voz percibimos el amor o el desprecio, el afecto o la frialdad. ¡La voz de Jesús es única! Si aprendemos a distinguirla, Él nos guía por el camino de la vida, un camino que supera también el abismo de la muerte.


Pero a un cierto punto Jesús dice, refiriéndose a sus ovejas: « Mi Padre, que me las ha dado…» (Jn 10,29). Esto es muy importante, es un misterio profundo, no fácil de comprender: si me siento atraído por Jesús, si su voz calienta mi corazón, es gracias a Dios Padre, que ha puesto dentro de mí el deseo del amor, de la verdad, de la vida, de la belleza… ¡Y Jesús es todo esto en plenitud! Esto nos ayuda a comprender el misterio de la vocación, especialmente de las llamadas a una especial consagración. A veces Jesús nos llama, nos invita a seguirlo, pero quizás sucede que no nos damos cuenta que es Él, justo como le pasó al joven Samuel. Hoy, aquí en la Plaza hay muchos jóvenes. Quisiera preguntarles: ¿han escuchado a veces la voz del Señor que a través de un deseo, una inquietud, les invitaba a seguirlo más de cerca ? ¿Han tenido ganas de ser apóstoles de Jesús? Es necesario jugarse la juventud por grandes ideales. ¡Pregunta a Jesús qué cosa quiere de ti y sé valiente! Detrás y antes de cada vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, está siempre la oración fuerte e intensa de alguien: de una abuela, de un abuelo, de una madre, de un padre, de una comunidad… Es por esto que Jesús ha dicho: « ¡Rueguen al dueño de los sembrados –o sea a Dios Padre- que envíe trabajadores para la cosecha!» (Mt 9,38).


Las vocaciones nacen en la oración y de la oración; y sólo en la oración pueden perseverar y fructificar. Me gusta subrayarlo hoy, que es la “Jornada mundial de oración por las vocaciones”. Oremos en particular por los nuevos Sacerdotes de la Diócesis de Roma que he tenido la alegría de ordenar esta mañana. E invoquemos la intercesión de María, que es la Mujer del “sí”. Ella ha aprendido a reconocer la voz de Jesús desde cuando lo llevaba en el vientre. ¡Que María nos ayude a conocer cada vez mejor la voz de Jesús y a seguirla, para caminar en el camino de la vida! (Traducción del italiano, Raúl Cabrera-RV).Share


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El Papa Francisco escribe a las personas acogidas por Cáritas Roma | Ecclesia Digital

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El Papa Francisco escribe a las personas acogidas por Cáritas Roma


“Les doy las gracias por su gesto de cercanía y afecto. Que el Señor les recompense abundantemente”. Así se expresa el Papa Francisco que saluda a los huéspedes de los centros de Caritas de Roma con una carta dirigida al director, Mons. Enrico Feroci.


“Gracias – se lee en la carta, publicada en la página web de Caritas Roma – porque sé que ustedes rezan por mí, y les invito a seguir haciéndolo porque tengo mucha necesidad de ello. Quiero que sepan que les llevo en mi corazón y que estoy a su disposición”. “Que Jesús y la Santísima Virgen les bendigan y les protejan”, acaba su breve carta Francisco. El saludo del Santo Padre a las personas sin hogar y pobres, se produce tras el mensaje de bienvenida, que éstos enviaron el 27 de marzo al Papa, siempre a través de Mons. Feroci, durante una reunión del Papa Francisco con algunos sacerdotes romanos al final de la Misa Crismal.Share


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19 abril 2013

Dos nuevos mensajes del Papa Francisco en su cuenta en Twitter | Ecclesia Digital

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Estos son los dos nuevos mensajes del Papa Francisco en su cuenta en Twitter:


La Ascensión de Jesús al cielo no indica su ausencia, sino que Él vive entre nosotros de un modo nuevo. Está cerca de cada uno de nosotros. (17-4-2013)


Entrar en la gloria de Dios exige la fidelidad diaria a su voluntad, incluso aunque haya que sacrificarse. (17-4-2013)Share


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10 abril 2013

Los dos nuevos mensajes en Twitter del Papa Francisco (Miércoles 10 abril 2013): | Ecclesia Digital

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Los dos nuevos mensajes en Twitter del Papa Francisco (Miércoles 10 abril 2013):


Si nos comportamos como hijos de Dios, sintiéndonos amados por Él, nuestra vida será nueva, colmada de serenidad y gozo.


Ser cristianos no se reduce a seguir los mandamientos, sino a dejar que Cristo tome posesión de nuestra vida y la transforme.Share


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08 abril 2013

Mensaje en Twitter del Papa Francisco en el segundo domingo de Pascua | Ecclesia Digital

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Para el segundo domingo de Pascua, 7 de abril de 201, el Papa Francisco ha escrito este mensaje en Twitter:


Que hermosa es la mirada de Jesús sobre nosotros, cuánta ternura. No perdamos nunca la confianza en la paciente misericordia de Dios.Share


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28 marzo 2013

El mensaje en Twitter del Papa Francisco para el Jueves Santo | Ecclesia Digital

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El mensaje en Twitter del Papa Francisco para el Jueves Santo, día sacerdotal. Este es el texto:


Acompañad a vuestros sacerdotes con el afecto y la oración, para que sean siempre Pastores según el corazón de Dios.Share


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25 marzo 2013

Dos nuevos mensajes del Papa Francisco en su cuenta en Twitter | Ecclesia Digital

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Dos nuevos mensajes del Papa Francisco en su cuenta en Twitter:


“No debemos temer al Maligno cuando nos dice que nada podemos hacer contra la violencia, la injusticia y el pecado”.


“Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil”.Share


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El Angelus del Papa Francisco en el Domingo de Ramos 2013 | Ecclesia Digital

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El Angelus del Papa Francisco en el Domingo de Ramos 2013


Queridos hermanos y hermanas. Al terminar esta celebración, invoquemos la intercesión de la Virgen María para que nos acompañe durante la Semana Santa. Que ella, que siguió con fe a su Hijo hasta el Calvario, nos ayude a caminar tras él, llevando con serenidad y amor su cruz, para llegar a la alegría de la Pascua. Que la Virgen Dolorosa ampare especialmente a quien está viviendo situaciones particularmente difíciles, recordando en especial a los afectados por la tuberculosis, pues hoy se celebra el Día mundial contra esta enfermedad. Os encomiendo a María, ante todo a vosotros, queridos jóvenes, y vuestro itinerario hacia Río de Janeiro.”


“En julio, ¡a Rio! ¡Preparad espiritualmente el corazón!”


Al final, el Papa deseó a todos los jóvenes en diversas lenguas un buen camino hacia Río.Share


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07 enero 2013

Tres nuevos tuits del Papa Benedicto XVI (7-1-2013) sobre la objección de conciencia, Nigeria y Siria | Ecclesia Digital

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El Papa Benedicto XVI, tras su discurso de comienzo de año al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, ha enviado desde su cuenta en Twitter estos tres nuevos tuits:


Defendamos el derecho a la objeción de conciencia de los individuos y las instituciones, promoviendo la libertad y el respeto de todos.


Los nigerianos ocupan un lugar especial en mi corazón; muchos de ellos han sido víctimas de una violencia absurda en los últimos meses.


Os pido que os unáis a mi oración por Siria, para que el diálogo constructivo sustituya a la terrible violencia.Share


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02 noviembre 2012

La alocución del Papa Benedicto XVI previa al Angelus del Día de Todos los Santos (1 noviembre 2012) | Ecclesia Digital

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Hoy tenemos el gozo de encontrarnos en la solemnidad de Todos los Santos. Esta fiesta nos hace reflexionar sobre el doble horizonte de la humanidad, que expresamos simbólicamente con las palabras “tierra” y “cielo”: la tierra representa el camino histórico, el cielo la eternidad, la plenitud de la vida en Dios.


Así esta fiesta nos hace pensar en la Iglesia en su doble dimensión: la Iglesia en camino en el tiempo es aquella que celebra la fiesta sin fin, la Jerusalén celestial.


Estas dos dimensiones están unidas por la realidad de la «comunión de los santos»: una realidad que comienza aquí sobre la tierra y alcanza su cumplimiento en el Cielo. En el mundo terrenal, la Iglesia es el inicio de este misterio de comunión que une la humanidad, un misterio totalmente centrado sobre Jesucristo: es Él quien ha introducido en el género humano esta dinámica nueva, un movimiento que lo conduce hacia Dios y al mismo tiempo hacia la unidad, hacia la paz en sentido profundo. Jesucristo – dice el Evangelio de Juan (11,52) – ha muerto « para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos», y ésta su obra continua en la Iglesia que es inseparablemente «una», «santa» y «católica». Ser cristianos, formar parte de la Iglesia significa abrirse a esta comunión, como una semilla que se abre en la tierra, muriendo, y germina hacia lo alto, hacia el cielo.


Los Santos – aquellos que la Iglesia proclama como tales, pero también todos los santos y las santas que sólo Dios conoce, y que también hoy celebramos – han vivido intensamente esta dinámica. En cada uno de ellos, de manera personal, se ha hecho presente Cristo, gracias a su Espíritu que obra mediante la Palabra y los Sacramentos. De hecho, el estar unidos a Cristo, en la Iglesia, no anula la personalidad, sino la abre, la transforma con la fuerza del amor, y le confiere, ya aquí sobre la tierra, una dimensión eterna. En resumen, significa reproducir la imagen del Hijo de Dios (cfr Rm 8,29), realizando el proyecto de Dios que ha creado al hombre a su imagen y semejanza. Pero este insertarse en Cristo se abre – como decíamos – también a la comunión con todos los otros miembros de su Cuerpo místico que es la Iglesia, una comunión que es perfecta en el «Cielo», donde no hay algún aislamiento, alguna competencia o separación. En la fiesta de hoy, pregustamos la belleza de esta vida de total apertura a la mirada de amor de Dios y de los hermanos, en la que estamos seguros de alcanzar a Dios en el otro y el otro en Dios. Con esta fe llena de esperanza veneramos a todos los santos, y nos preparamos a conmemorar mañana a los fieles difuntos. En los santos vemos la victoria del amor sobre el egoísmo y sobre la muerte: vemos que seguir a Cristo lleva a la vida, a la vida eterna, y da sentido al presente, a cada instante que pasa, porque lo llena de amor, de esperanza. Sólo la fe en la vita eterna nos hace amar verdaderamente la historia y el presente, pero sin ataduras, en la libertad del peregrino, que ama la tierra porque tiene el corazón en el Cielo.


Que la Virgen María nos obtenga la gracia de creer fuertemente en la vida eterna y de sentirnos en verdadera comunión con nuestros queridos difuntos.


Traducción del italiano: Raúl Cabrera, Radio VaticanoShare


23 octubre 2012

Los miembros del Sínodo de la Nueva Evangelización escriben al obispo chino Lucas Ly Jingfeng, que no pudo salir de China | Ecclesia Digital

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Con gran placer los Padres Sinodales que celebran el XIII Sínodo Ordinario de los Obispos sobre la Nueva Evangelización y la Transmisión de la Fe han recibido su carta, con la cual Usted ha querido hacer oír su voz desde el interior de la República Popular China. Su intención ha sido verdaderamente apreciada, si bien entre los Padres Sinodales están presentes algunos Obispos procedentes de Hong Kong y de Taiwán.

El Sínodo ha sabido con satisfacción, dando gracias a Dios, que los fieles católicos de China mantienen sólida su fidelidad, piedad y sinceridad hacia la Santa Madre Iglesia. Nosotros sabemos que los sufrimientos, las oraciones y la alegría de ser cristianos en China son ofrendas gratas a Dios y animan a todos los cristianos del mundo.


El domingo 7 de octubre el Santo Padre Benedicto XVI, con una solemne Liturgia Eucarística ha abierto la XIII Asamblea Sinodal, ha conmemorado los 50 años del inicio del Concilio Vaticano II y ha dado inicio al Año de la Fe, que se concluirá con la Fiesta de Cristo Rey en el año 2013. Aunque Usted y los otros Obispos católicos de China no han podido intervenir, nosotros les hemos considerado espiritualmente presentes. Pedimos a todos los Obispos, los Sacerdotes y los fieles de este gran País que vivan el año de la Fe con generosidad y compromiso. Así, pedimos que se preste una particular atención a la evangelización del Pueblo chino y a la revangelización de quienes son ahora tibios respecto a la fe o la han perdido.


El Sínodo de los Obispos le renueva a Usted y a toda la Iglesia en China los deseos de todo bien, esperando que en futuro los Obispos procedentes de su noble País puedan participar en los trabajos sinodales.

El Santo Padre Benedicto XVI envía una bendición especial para Usted, sus sacerdotes y fieles, como también a toda la amada Iglesia en China.


Presidentes Delegados y

Secretario GeneralShare


30 septiembre 2012

Palabras en español del Papa Benedicto XVI tras el rezo dominical del Ángelus (30 septiembre 2012) | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



Con todo afecto saludo a los peregrinos de lengua española. En la primera lectura de la Misa de este domingo dice Moisés: «¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!». Este anhelo se cumple en la Iglesia, que en Pentecostés recibió el Espíritu Santo.


Pidamos a la Virgen María que interceda por todos nosotros, bautizados en el Espíritu de Cristo, para que seamos cada vez más conscientes del don que hemos recibido y nos decidamos a quitar de nuestra vida todo lo que nos aparte del amor de Dios. Feliz domingo.Share


15 septiembre 2012

El Papa en Líbano (7): Síntesis oficial de la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente, de Benedicto XVI | Ecclesia Digital

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INTRODUCCIÓN


La Exhortación Apostólica post-sinodal “Ecclesia en Oriente Medio” es el documento elaborado por Benedicto XVI a partir de las 44 proposiciones finales del Sínodo especial para Oriente Medio, que se celebró en el Vaticano del 10 al 26 octubre 2010, sobre el tema La Iglesia Católica en Oriente Medio: comunión y testimonio. “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma” (Hch 4, 32). El texto se divide en tres partes, además de una introducción y una conclusión.


INTRODUCCIÓN


La exhortación hace un llamamiento a la Iglesia católica en Oriente Medio para reavivar la comunión en su interior, mirando a los “fieles nativos” que pertenecen a las Iglesias Orientales Católicas sui iuris, y abriéndose al diálogo con los judíos y musulmanes. Se trata de una comunión, una unidad que hay que conseguir según la diversidad de contextos geográficos, religiosos, culturales y socio-políticos en el Oriente Medio. Benedicto XVI renueva el llamamiento a preservar y promover los ritos de las Iglesias Orientales, patrimonio de toda la Iglesia de Cristo.


PRIMERA PARTE


El Papa invita a no olvidar a los cristianos que viven en el Oriente Medio y que dan un contributo “noble y auténtico” a la construcción del Cuerpo de Cristo. Al describir la situación en la región y los pueblos que allí viven, Benedicto XVI pone de relieve dramáticamente los muertos, las víctimas “de la ceguera humana”, el miedo y las humillaciones. La Exhortación recuerda que la posición de la Santa Sede sobre los diversos conflictos en la región y la situación de Jerusalén y los Santos Lugares es ampliamente conocida. Hace un llamamiento a la conversión, a la paz, a superar todas las diferencias de raza, género y clase, y vivir en el perdón en el ámbito privado y en la comunidad.


Vida cristiana y ecumenismo. Todo este capítulo es un llamamiento a la unidad ecuménica, “que no es la uniformidad de tradiciones y celebraciones”: en un contexto político difícil, inestable y propenso a la violencia como el actual del Oriente Medio, la Iglesia se ha desarrollado en un modo verdaderamente multifacético, presentando Iglesias de antigua tradición y comunidades eclesiales más recientes. Se trata de un mosaico que requiere un notable esfuerzo para fortalecer el testimonio cristiano. La exhortación hace hincapié en la importancia del trabajo teológico y de las diversas comisiones ecuménicas y comunidades eclesiales, para que – de acuerdo con la doctrina de la Iglesia – hablen con una sola voz sobre los principales problemas morales (la familia, la sexualidad, la bioética, la libertad, la justicia y la paz). También es importante el ecumenismo diaconal, en ámbito caritativo y educativo. A continuación se enumeran algunas propuestas concretas para una pastoral ecuménica: una cierta “communicatio in sacris” (la posibilidad para los cristianos de acceder a los sacramentos en una Iglesia distinta de la propia) para los sacramentos de la penitencia, la Eucaristía y la unción de los enfermos, y un acuerdo para una traducción común del Padrenuestro en los idiomas locales de la región.


El diálogo interreligioso. Recordando los lazos históricos y espirituales que los cristianos tienen con judíos y musulmanes, se reitera que el diálogo interreligioso no nace de consideraciones pragmáticas de orden político o social, sino que se basa principalmente en los fundamentos teológicos de la fe: judíos, cristianos y musulmanes creen en un solo Dios, por lo que se espera que puedan reconocer “en el otro creyente”, un hermano que hay que amar y respetar, evitando instrumentalizar la religión en conflictos “injustificables para un verdadero creyente.” En cuanto al diálogo entre cristianos y judíos, el Papa recuerda el patrimonio espiritual común, basado en la Biblia, que contiene las “raíces judías del cristianismo”, pide a los cristianos que sean conscientes del misterio de la Encarnación de Dios y condena las injustificables persecuciones del pasado.


Para los musulmanes, el Papa usa la palabra “estima” y añade “en la fidelidad al Concilio Vaticano II”; lamenta, sin embargo, que las diferencias doctrinales hayan servido de pretexto a unos y otros para justificar, en el nombre de la religión, las prácticas de intolerancia, la discriminación, la marginación y la persecución. La exhortación también muestra que la presencia de los cristianos en Oriente Medio no es ni nueva ni casual, sino histórica: parte integrante de la región, pusieron en marcha “una particular simbiosis” con la cultura circundante y -junto a judíos y musulmanes – han contribuido a la formación de una rica cultura, propia de Oriente Medio.


En cuanto a los católicos de la región, el texto muestra que, como ciudadanos nativos de Oriente Medio, tienen el derecho y el deber de participar plenamente en la vida cívica, y no deben ser considerados ciudadanos de segunda clase. El Papa dice que la libertad religiosa -la suma de todas las libertades, sagrada e inalienable- incluye la libertad de elegir la religión que se considera la verdadera y de manifestar públicamente sus creencias y símbolos, sin poner en peligro la propia vida y la libertad personal. La fuerza y las construcciones, en materia religiosa, no son admisibles. De aquí la invitación a pasar de la tolerancia a la libertad religiosa, lo que no implica una puerta abierta al sincretismo, sino “una reconsideración de la relación antropológica con la religión y con Dios.”


Dos nuevas realidades: el secularismo, con sus formas a veces extremas, y el fundamentalismo violento que reivindica un origen religioso. La sana laicidad implica distinción y colaboración entre política y religión en el mutuo respeto, y garantiza a la política operar sin instrumentalizar la religión, y a la religión vivir sin los estorbos de los intereses políticos. El fundamentalismo religioso -que crece en el clima de incertidumbre socio-política, gracias a las manipulaciones de algunos e la insuficiente comprensión de la religión por parte de otros- quiere tomar el poder, a veces con violencia, sobre la conciencia de la gente y sobre la religión, por razones políticas. Por este motivo, el Papa lanza un llamamiento urgente a todos los líderes religiosos del Medio Oriente para que busquen, con su ejemplo y su enseñanza, de hacer todo lo posible para erradicar esta amenaza mortal que afecta por igual a los creyentes de todas las religiones.


Emigrantes: El Papa aborda una cuestión fundamental, a saber, el éxodo de los cristianos (una verdadera hemorragia), que se encuentran en una situación delicada, a veces sin esperanza, y sufren las consecuencias negativas de los conflictos, sintiéndose a menudo humillados, a pesar de haber participado, a lo largo de los siglos, en la construcción de sus respectivos países. Un Oriente Medio, con pocos cristianos o ninguno ya no sería el Oriente Medio. Por esta razón, el Papa pide a los líderes políticos y líderes religiosos que eviten las políticas y estrategias que tiendan hacia un Oriente Medio monocromo que no refleja su realidad humana e histórica. Benedicto XVI invita a los pastores de las Iglesias orientales católicas a ayudar a sus sacerdotes y sus fieles de la diáspora a mantenerse en contacto con sus familias y sus iglesias y alienta a los obispos de las diócesis que reciben a los católicos orientales a darles la oportunidad de celebrar de acuerdo con sus propias tradiciones. El capítulo también aborda el tema de los trabajadores inmigrantes -a menudo católicos de rito latino- de África, el Lejano Oriente y el subcontinente indio, que a menudo experimentan situaciones de discriminación e injusticia.


SEGUNDA PARTE


La segunda parte se ocupa de algunas de las principales categorías que componen la Iglesia Católica:


- Patriarcas: Los líderes de la Iglesias sui juris, en perfecta unión con el Obispo de Roma, hacen tangible la universalidad y la unidad de la Iglesia y como signo de comunión, sabrán reforzar la unidad y la solidaridad en el marco del Consejo de los Patriarcas católicos de Oriente y de los Sínodos patriarcales, favoreciendo siempre la concertación sobre los temas clave de la Iglesia.


- Los obispos: signo visible de unidad en la diversidad de la Iglesia entendida como Cuerpo, del cual Cristo es la cabeza, son los primeros en ser enviados a todas las naciones para hacer discípulos. Deben proclamar con valentía y defender con firmeza la integridad y la unidad de la fe, en las situaciones difíciles que, lamentablemente, no faltan en el Oriente Medio. Los obispos también están invitados a una sana, honesta y transparente gestión de los bienes temporales de la Iglesia y, en este sentido, el Papa recuerda que los padres sinodales pidieron una revisión seria de las finanzas y los bienes, para evitar la confusión entre los bienes personales y los de Iglesia. Los obispos también tendrán que vigilar para asegurar a los sacerdotes el sustento adecuado, con el fin de que no se pierdan en cuestiones materiales. La enajenación de los bienes de la Iglesia debe cumplir estrictamente las normas del derecho canónico y las disposiciones pontificias vigentes. Por último, el Papa exhorta a los obispos a la atención, en un sentido pastoral, de todos fieles los cristianos, independientemente de su nacionalidad u origen eclesial.


- Los sacerdotes y seminaristas: la exhortación hace hincapié en que los sacerdotes deben educar al Pueblo de Dios en la edificación de la civilización del amor evangélico y de la unidad y esto exige una transmisión en profundidad de la Palabra de Dios, de la tradición y de la doctrina de la Iglesia, junto con la renovación intelectual y espiritual de los sacerdotes mismos. En este contexto, es importante el celibato -don inestimable de Dios a la Iglesia-, y también el ministerio de los sacerdotes casados, antigua componente de la tradición oriental. Como servidores de la comunión, los sacerdotes y seminaristas deben ofrecer un testimonio valiente y sin sombras, tener una conducta irreprochable, y abrirse a la diversidad cultural de sus Iglesias (aprendiendo, por ejemplo, las lenguas y culturas), así como a la diversidad eclesial y al diálogo ecuménico e interreligioso.


- Vida Consagrada: el monaquismo, en sus diversas formas, nació en el Oriente Medio y dio inicio a algunas Iglesias sui iuris; las personas consagradas deben cooperar con el obispo en la actividad pastoral y misionera. Se les invita a meditar mucho tiempo y a observar los consejos evangélicos (castidad, pobreza y obediencia), porque no puede haber regeneración espiritual -de las comunidades de fieles y la Iglesia entera- sin un retorno claro y neto a la búsqueda de Dios.


- Laicos: miembros del Cuerpo de Cristo gracias al bautismo y por tanto plenamente asociados a la misión de la Iglesia universal, a los laicos el Papa confía la tarea de promover -en el ámbito temporal, que es el suyo- la sana gestión de los bienes públicos, la libertad religiosa y el respeto de la dignidad de cada persona. También se les anima a ser valientes en la causa de Cristo. Para que su testimonio realmente de frutos, los laicos deben superar las divisiones y todas las interpretaciones subjetivas de la vida cristiana.


- Familia: institución divina fundada en el sacramento del matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer (“El amor conyugal es el proyecto paciente de toda una vida”), hoy la familia está expuesta a muchos peligros. La familia cristiana debe ser apoyada en sus problemas y dificultades y debe mirar a su propia identidad más profunda, para que sea sobre todo Iglesia doméstica que educa a la oración y la fe, vivero de vocaciones, escuela natural de virtudes y valores éticos, célula fundamental de la sociedad. La exhortación reserva amplio espacio a la cuestión de la mujer en Oriente Medio y la necesidad de su igualdad con el hombre, frente a la discriminación que debe sufrir y que ofende gravemente no sólo a la mujer misma, sino también y sobre todo a Dios. El Papa pone de relieve que las mujeres deben trabajar y participar en la vida pública y eclesial. Con respecto a las controversias jurídicas en materia matrimonial, la voz de la mujer debe ser escuchada a la par con la del hombre, sin injusticias. Por esta razón, el Papa alienta a una aplicación. más saludable y justa, del derecho en este contexto, para que las diferencias jurídicas relativas a la materia matrimonial non conduzcan a la apostasía. Por último, los cristianos de Oriente Medio deben ser capaces de aplicar, ya sea en el matrimonio o en otras cuestiones, su derecho, sin restricción alguna.


- Los jóvenes y los niños: el Papa les exhorta a no tener miedo o vergüenza de ser cristianos, a respetar a los demás creyentes, judíos y musulmanes, a cultivar siempre -a través de la oración- la verdadera amistad con Jesús, amando a Cristo y a la Iglesia. De esta manera, van a ser capaces de discernir con sabiduría los valores de la modernidad útiles para su realización, sin dejarse seducir por el materialismo o alguna red social, cuyo uso indiscriminado puede mutilar la verdadera naturaleza de las relaciones humanas. Para los niños, en particular, la exhortación recurre a padres, educadores, formadores e instituciones públicas para que reconozcan los derechos de los niños desde su concepción.


TERCERA PARTE


La Palabra de Dios, el alma y la fuente de comunión y testimonio: Después de expresar gratitud a las escuelas exegéticas (de Alejandría, Antioquía) que contribuyeron a la formulación dogmática del misterio cristiano en los siglos cuarto y quinto, la exhortación recomienda una verdadera pastoral bíblica, para disipar los prejuicios o ideas erróneas que provocan controversias inútiles o humillantes. De ahí la sugerencia de anunciar un Año Bíblico, según las condiciones pastorales de cada país de la región, seguido de una Semana anual de la Biblia. La presencia cristiana en el Medio Oriente en los países bíblicos -que va mucho más allá de una simple pertenencia sociológica o de un éxito económico y cultural- reencontrando la savia de las raíces y en el seguimiento de los discípulos de Cristo, tendrá un nuevo impulso.


Liturgia y vida sacramental: Para los fieles de Oriente Medio, la liturgia es elemento esencial de la unidad espiritual y de la comunión. La renovación de las celebraciones litúrgicas y textos -en su caso- debe basarse en la Palabra de Dios y realizarse en colaboración con las Iglesias co-depositarias de las mismas tradiciones. Central la invitación a mirar a la importancia del bautismo, que permite a los que lo reciben vivir en comunión y desarrollar una verdadera solidaridad con los demás miembros de la familia humana, sin discriminación alguna por motivos de raza o religión. En este contexto, el Papa espera un acuerdo ecuménico para el reconocimiento mutuo del bautismo entre la Iglesia católica y las Iglesias con las que está en diálogo teológico, para restaurar, así, la plena comunión en la fe apostólica. La exhortación también anhela una práctica más frecuente del sacramento del perdón y la reconciliación, e insta a los pastores y a los fieles a promover iniciativas de paz, incluso en medio de la persecución.


La oración y la peregrinación: Oriente Medio es un lugar privilegiado de peregrinación para muchos cristianos que aquí puedan fortalecer su fe y vivir una experiencia profundamente espiritual. El Papa pide que los fieles tengan libre acceso, sin restricciones, a los Santos Lugares. También es esencial que la peregrinación bíblica de hoy vuelva a sus motivaciones iniciales: un camino penitencial en busca de Dios


Evangelización y caridad misiones de la Iglesia. La exhortación hace hincapié en que la transmisión de la fe es una misión esencial de la Iglesia. De ahí la invitación del Papa a la nueva evangelización que, en el contexto actual, marcado por cambios, hace al fiel consciente de su testimonio de vida: ésta refuerza su palabra cuando habla de Dios con valor y abiertamente, para anunciar la Buena Nueva de salvación. En particular, en Oriente Medio, el estudio de la evangelización teológica y pastoral tendrá que mirar en dos dimensiones, la ecuménica y la interreligiosa. Acerca de los movimientos y comunidades eclesiales, el Papa les anima a actuar en comunión con el Obispo del lugar, y de acuerdo con sus orientaciones pastorales, teniendo en cuenta la historia de la cultura, la liturgia, la espiritualidad y local, sin confusión ni proselitismo. La Iglesia católica en Oriente Medio está invitada a renovar su espíritu misionero, desafío más urgente que nunca en un contexto multicultural y multirreligioso. Un fuerte estímulo, en este sentido, puede derivar del Año de la Fe. Sobre la caridad, la exhortación recuerda que la Iglesia debe seguir el ejemplo de Cristo, que se hizo cercano a los más débiles: los huérfanos, los pobres, los discapacitados, los enfermos. Por último, el Papa saluda y alienta a todas las personas que trabajan, de modo impresionante, en los centros educativos, las escuelas, los colegios y las universidades católicas de Oriente Medio. Estos instrumentos de cultura -que debe ser apoyados por los políticos- muestran que existe, en Oriente Medio, la oportunidad de vivir en el respeto y la colaboración a través de la educación a la tolerancia.


La catequesis y la formación cristiana: el documento papal estimula la lectura y la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica y una iniciación concreta a la Doctrina Social de la Iglesia. Al mismo tiempo, el Papa invita a los Sínodos y otros organismos episcopales a facilitar a los fieles el acercamiento a la riqueza espiritual de los Padres de la Iglesia y a actualizar la enseñanza patrística, complemento de la formación bíblica.


CONCLUSIONES


De un modo solemne, Benedicto XVI pide, en el nombre de Dios, a los líderes políticos y religiosos no sólo aliviar los sufrimientos de todos los que viven en el Oriente Medio, sino también eliminar las causas, haciendo todo lo posible para llegar a la paz. Al mismo tiempo, a los fieles católicos se les insta a consolidar y vivir la comunión entre ellos, dando vida al dinamismo pastoral. “La tibieza disgusta a Dios”, y por tanto los cristianos de Oriente Medio, los católicos y los demás, den testimonio de Cristo, unidos y con coraje. Se trata de un testimonio no fácil, pero emocionante.Share


El Papa en Líbano (2): Los periodistas entrevistan a Benedicto XVI en el avión vía Beirut: todas las preguntas y todas las respuestas | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



“El fundamentalismo es siempre una falsificación de la religión”


Pregunta:

Santidad, en estos días se recuerdan aniversarios terribles como el del 11 de septiembre, o la matanza de Sabra y Chatila; además en la frontera del Líbano está en curso una sangrienta guerra civil, mientras en otros países se observan focos de violencia. ¿Santo Padre con qué sentimientos afronta este viaje? ¿Le han sugerido que renunciara a la visita por motivos de seguridad?


Respuesta:

Nadie me ha aconsejado renunciar a este viaje y yo tampoco he contemplado esta hipótesis, porque sé que cuando la situación se hace más complicada es aún más necesario ofrecer un signo de fraternidad, de ánimo y de solidaridad. Por tanto, el objetivo de mi viaje es invitar al diálogo, invitar a la paz contra la violencia, trabajar juntos para encontrar soluciones a los problemas. Mis sentimientos son sobre todo sentimientos de agradecimiento por poder visitar en este momento este gran país, un país -como dijo el Papa Juan Pablo II- que es un ejemplo de encuentro en esta región para las tres religiones. Agradezco al Señor que me ha dado esta posibilidad, a todas las instituciones y las personas que han colaborado y colaboran en esta visita. Y agradezco también a todos los que me acompañan en la oración.


Pregunta:

Muchos católicos expresan su preocupación por el aumento del fundamentalismo en distintas regiones del mundo, y ante los ataques de los que son víctimas muchos cristianos en el mundo. En este contexto difícil y a menudo sangriento, ¿de qué manera la Iglesia puede responder al imperativo del diálogo con el Islam, sobre el cual usted siempre ha insistido?


Respuesta:

El fundamentalismo es siempre una falsificación de la religión y va contra el sentido de la religión, que, en cambio, invita a difundir la paz de Dios en el mundo. Por tanto, el compromiso de la Iglesia y de las religiones es aquel de cumplir una purificación de estas tentaciones, iluminar las conciencias y hacer de tal manera que cada uno tenga una imagen clara de Dios. Debemos respetarnos unos a los otros. Cada uno es imagen de Dios y debemos respetarnos recíprocamente. El mensaje fundamental de la religión debe estar contra la violencia, que es una falsificación como el fundamentalismo, debe ser la educación, la iluminación y la purificación de las conciencias, para favorecer el dialogo, la reconciliación y la paz.


Pregunta:

En el contexto de la ola de deseo de democracia, que se ha puesto en marcha en muchos países de Oriente Medio con la llamada “primavera árabe”, teniendo en cuenta la realidad social en la mayoría de estos países, donde los cristianos son una minoría, ¿no hay el riesgo de una tensión inevitable entre el dominio de la mayoría y la supervivencia del cristianismo?


Respuesta:

De por sí, la primavera árabe es una cosa positiva: un deseo de mayor democracia, mayor libertad, mayor cooperación y de una renovada identidad árabe. Este grito de la libertad que viene de una juventud más formada cultural y profesionalmente, que desea una mayor participación en la vida política y social es un progreso, una cosa muy positiva y que está bien acogida también por nosotros los cristianos. Naturalmente sabemos, pensando en la historia de las revoluciones, que el grito de libertad tan importante y positivo, corre el riesgo de olvidar un aspecto, una dimensión fundamental de la libertad, que es la tolerancia del otro, el hecho de que la libertad humana es siempre una libertad compartida, y que solo puede crecer en la solidaridad, en el vivir juntos con determinadas reglas. Esto es siempre un peligro, también en este caso. Tenemos que hacer todo lo posible para que el concepto de libertad, el deseo de libertad vaya en la justa libertad y no olvide la tolerancia, la reconciliación que son elementos fundamentales de la libertad. De esta manera también la Primavera Árabe, necesita una renovación de la historia milenaria. Los cristianos y los árabes han construido estas tierras y han de vivir juntos. Creo, que es importante ver los elementos positivos de estos movimientos y hacer todo lo posible para que la libertad sea concebida correctamente y responda a un mayor dialogo y no al dominio de unos contra otros.


Pregunta:

Santo Padre, en Siria, como hace algún tiempo en Iraq, muchos cristianos se sienten obligados a dejar su país de mala gana. ¿Qué va a hacer o decir la Iglesia católica para ayudar en esta situación y para frenar la fuga de los cristianos en Siria y en otros países de Oriente Medio?


Respuesta:

Debo decir ante todo que no solo los cristianos huyen, también huyen los musulmanes. El peligro que los cristianos se alejen de estas tierras y pierdan su presencia es grande y nosotros debemos hacer todo lo posible para ayudarles a que se queden. La ayuda esencial sería el fin de las guerras y de las violencias, que crean estos éxodos. Por tanto, es necesario interrumpir las violencias y favorecer la posibilidad de que permanezcan todos juntos también en el futuro. ¿Qué podemos hacer contra la guerra? Naturalmente difundir siempre el mensaje de la paz, aclarar que la violencia no resuelve nunca un problema y reforzar las fuerzas de la paz. Es importante en este sentido el trabajo de los periodistas, que pueden ayudar mucho mostrando como la violencia destruye, no construye, no es útil para nadie. Es necesario rezar por Oriente Medio, por los cristianos y musulmanes mostrando la posibilidad de diálogo y de soluciones. Debe cesar la importación de armas: sin armas la guerra no podría continuar. En vez de importar las armas, que es un pecado grave, deberíamos importar las ideas, la paz, la creatividad, aceptar a los otros en la diversidad. Hacer visible el respeto de las religiones unas hacia las otras, el respeto del hombre como criatura de Dios, el amor del prójimo como elemento fundamental para todas las religiones. Es necesario promover todos los gestos posibles, también materiales, para favorecer el fin de la guerra y de la violencia, de modo que todos puedan reconstruir el país.


Pregunta:

Santo Padre, usted trae una exhortación apostólica dirigida a todos los cristianos de Oriente Medio. Hoy ésta es una población que sufre. Además de la oración y de los sentimientos de solidaridad, ¿Usted ve pasos concretos que las Iglesias y los católicos de Occidente, especialmente en Europa y Estados Unidos, pueden hacer para apoyar a los hermanos de Oriente Medio?


Respuesta:

Debemos influir en la opinión pública. Debemos invitar a los políticos a comprometerse realmente con todas las fuerzas y con todas las posibilidades, a trabajar con creatividad por la paz y contra la violencia. Todos debemos contribuir en un cierto sentido en un trabajo de exhortación, de educación, de purificación, muy necesario de nuestra parte. Por otra parte, nuestras organizaciones caritativas debieran ayudar también de manera material. Tenemos organizaciones como los Caballeros del Santo Sepulcro, solo para Tierra Santa, pero podrían ayudar otras organizaciones material, política y humanamente en estos países. Una vez más digo que son necesarios gestos de solidaridad, días de oración, que pueden sensibilizar la opinión pública, tener efectos reales. Estamos convencidos que la oración tiene un efecto, si se hace con confianza y fe.


(ER – RV)Share


09 septiembre 2012

Saludos en español del Papa Benedicto XVI tras el rezo del Ángelus del domingo 9 septiembre 2012 | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



Saludo a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana. En el Evangelio de hoy, Jesús cura a un sordomudo.


Por así decirlo, este hecho evoca el itinerario de conversión por el cual se llega a la confesión de la fe auténtica, proclamada con los labios y profesada en el corazón. Que la Virgen interceda para que nuestra fe no vacile.

Ha sido anunciado, en Colombia, en Noruega y en Cuba, un importante diálogo entre el Gobierno Colombiano y representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, con la participación de delegados de Venezuela y Chile, para intentar poner fin al conflicto que, por décadas, aflige a ese amado País. Espero que cuantos tomen parte en esa iniciativa se dejen guiar por la voluntad de perdón y reconciliación, en la sincera búsqueda del bien común. Muchas gracias.Share


Alocución del Papa Benedicto XVI previa al rezo del Ángelus del domingo 9 septiembre 2012 | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



En el centro del Evangelio de hoy (Mc 7,31-37) hay una pequeña palabra, muy importante. Una palabra que – en su sentido profundo – resume todo el mensaje y toda la obra de Cristo. El evangelista Marcos la menciona en la misma lengua en la que Jesús la pronunció, y de esta manera la sentimos más viva aun. Esta palabra es «efatá», que significa: «ábrete».


Vemos el contexto en el que es colocada. Jesús estaba atravesando la región llamada «Decápolis», entre el litoral de Tiro y Sidón y Galilea; una zona por tanto no judaica. Le trajeron un hombre sordo, para que le impusiera las manos – evidentemente su fama se había difundido hasta ahí. Jesús, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y le tocó la lengua, y después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: «Efatá», que significa: «Ábrete». Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. (cfr Mc 7,35).


He aquí el significado histórico, literal de esta palabra: aquel sordomudo, gracias a la intervención de Jesús, «se abrió»; antes estaba cerrado, aislado, para él era muy difícil comunicar; la sanación fue para él una «apertura» hacia los otros y al mundo, una apertura que, partiendo de los órganos del oído y de la palabra, involucraba toda su persona y su vida: finalmente podía comunicar y por tanto relacionarse de manera nueva.


Pero todos sabemos que el cerrarse del hombre, su aislamiento, no depende solo de los órganos sensoriales. Existe una cerrazón interior, que concierne el núcleo profundo de la persona, aquel que la Biblia llama el «corazón». Es esto lo que Jesús ha venido a «abrir», a liberar, para hacernos capaces de vivir en plenitud las relaciones con Dios y con los demás. He aquí por qué decía que esta pequeña palabra, «efatá – ábrete», resume en sí toda la misión de Cristo.


Él se ha hecho hombre para que el hombre, vuelto por el pecado interiormente sordo y mudo, se vuelva capaz de escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla a su corazón, y de esta manera aprenda a su vez a hablar el lenguaje del amor, a comunicar con Dios y con los otros.


Por este motivo la palabra y el gesto del «efatá» han sido insertados en el Rito del Bautismo, como uno de los signos que nos explican su significado: el sacerdote, tocando la boca y las orejas del neo-bautizado dice: «Efatá», orando para que este pueda escuchar la Palabra de Dios y profesar la fe. Mediante el Bautismo, la persona humana inicia, por decirlo así, a «respirar» el Espíritu Santo, aquel que Jesús había invocado del Padre con aquel suspiro, para curar al sordomudo.


Nos dirigimos ahora en oración a María Santísima, de quien ayer hemos celebrado la Natividad. Por motivo de su singular relación con el Verbo encarnado, María está plenamente «abierta» al amor del Señor, su corazón está constantemente en escucha de su Palabra. Que su maternal intercesión nos obtenga experimentar cada día, en la fe, el milagro del «efatá», para vivir en comunión con Dios y con los hermanos.


(Traducción del italiano: Raúl Cabrera- RV)Share


Benedicto XVI se refiere a su viaje a Líbano del 14 al 16 de septiembre: “No ignoro la situación, a menudo dramática” | Ecclesia Digital

De Ecclesia Digital , por Editor



«No podemos resignarnos a la violencia… mi viaje apostólico se coloca bajo el signo de la paz, con las palabras de Cristo “Les doy mi paz” (Juan 14:27)». Benedicto XVI recordó así – este medio día – su próximo Viaje Apostólico al Líbano, destacando su alegría por los intensos días – del 14 al 16 – en que encontrará al pueblo libanés, a las autoridades y a los cristianos de esta nación y de los pueblos vecinos.


Abrazando idealmente también a todas las poblaciones de Oriente Medio y conociendo sus sufrimientos, el Papa reiteró la apremiante responsabilidad de las partes implicadas en los conflictos y violencias y de la comunidad internacional, para promover el diálogo y la paz duradera en toda la región, tan importante también para el mundo entero. Éstas fueron las palabras del Santo Padre en francés:


«Queridos peregrinos aquí presentes, o que participan en el Ángelus a través de la radio o la televisión, en los próximos días, voy a realizar un viaje apostólico al Líbano para firmar la Exhortación Apostólica postsinodal, fruto de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos, celebrado en octubre de 2010. Tendré la feliz oportunidad de encontrar al pueblo libanés y a sus autoridades, así como a los cristianos de ese amado país y de los países vecinos. No ignoro la situación, a menudo dramática que viven los habitantes de esa región, desgarrada desde hace tiempo por conflictos incesantes. Comprendo la angustia de los numerosos habitantes de Oriente Medio cotidianamente inmersos en sufrimientos de todo tipo, que afligen tristemente, y algunas veces mortalmente, su vida personal y familiar.


Mi preocupado pensamiento se dirige a los que, en búsqueda de un lugar de paz, abandonan su vida familiar y profesional y experimentan la precariedad de los exiliados. Aunque parezca difícil encontrar soluciones a los diversos problemas que afectan a la región, no podemos resignarnos a la violencia y a la exacerbación de las tensiones. El compromiso para impulsar el diálogo y la reconciliación tiene que ser una prioridad para todas las partes implicadas y debe ser sostenido por la comunidad internacional, cada vez más consciente de la importancia que tiene para el mundo entero, una paz estable y duradera en toda la región. Mi viaje apostólico al Líbano, y por extensión a Oriente Medio en su conjunto, se coloca bajo el signo de la paz, en referencia a las palabras de Cristo: “Les doy mi paz” (Juan 14:27) ¡Que Dios bendiga el Líbano y Oriente Medio! ¡Que Dios los bendiga a todos!».Share