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16 mayo 2013

"¿Qué quiero, mi Jesús" - Marcelino Menéndez Pelayo

Marcelino Menéndez Pelayo 
(1856-1912)

¿Qué quiero, mi Jesús?


¿Qué quiero, mi Jesús? Quiero quererte,
quiero, cuanto hay en mí, del todo darte,
sin tener más placer que el de agradarte,
sin tener más temor que el de ofenderte.

Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.

Quiero, amable Jesús,
quiero abismarme
en ese dulce abismo de tu herida
y en tus divinas llamas abrasarme.

Quiero, en aquel que quiero, transformarme,
morir a mí, para vivir su vida,
perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme.

-o-o-o-

26 abril 2013

"La Iglesia es una historia de amor" Santo Padre | news.va


Miércoles, 24 Abril 2.013

Misa en Santa Marta

La Iglesia es una historia de amor

La primera comunidad cristiana crece y ve multiplicar sus discípulos. Una cosa buena pero que a veces puede empujar a hacer “pactos” para tener aún “más socios en la empresa”:
En cambio, el camino que Jesús ha querido para su Iglesia es otro: el camino de las dificultades, el camino de la Cruz, el camino de las persecuciones … Y esto nos hace pensar: pero ¿qué es la Iglesia? Esta nuestra Iglesia, porque parece que no es una empresa humana.

La Iglesia es “otra cosa”: no son los discípulos los que hacen la Iglesia, ellos son los enviados, enviados por Jesús… Y Cristo es el enviado del Padre:
Y entonces, se ve que la Iglesia comienza allí, en el corazón del Padre, que ha tenido esta idea … el Padre ha tenido amor… Y ha comenzado esta historia de amor, esta historia de amor tan larga a través de los tiempos y que todavía no ha terminado. Nosotros, hombres y mujeres de Iglesia, estamos en medio de una historia de amor: cada uno de nosotros es un eslabón en esta cadena de amor. y si no entendemos esto, no entendemos nada de lo que realmente es la Iglesia.

La tentación puede ser aquella de hacer crecer la Iglesia sin recorrer el camino del amor:
Pero la Iglesia no crece con la fuerza humana; luego, algunos cristianos se han equivocado por razones históricas, han equivocado el camino, han hecho ejércitos, han hecho guerras de religión: esa es otra historia, que no es ésta historia de amor. También nosotros aprendemos con nuestras equivocaciones cómo va la historia de amor… Pero ¿cómo crece? Jesús lo ha dicho simplemente: como la semilla de mostaza, crece como la levadura en la harina, crece sin hacer ruido.

Una vez un jefe de Estado preguntó cuán grande es el ejército del Papa. La Iglesia no crece “con los militares” sino con la fuerza del Espíritu Santo. Porque la Iglesia no es una organización:
No: es Madre. Es Madre. Aquí en esta Misa están presentes tantas madres. Qué cosa piensan si alguien les dice: ‘Pero… ¿usted es una organización de su casa’? No: ¡yo soy la mamá!’ La Iglesia es Madre… Y nosotros estamos en medio de una historia de amor que va adelante con la fuerza del Espíritu Santo y nosotros, todos juntos, somos una familia en la Iglesia, que es nuestra Madre.

Que la Madre de Dios nos dé la gracia del gozo, del gozo espiritual de caminar en esta historia de amor.


De News.va

21 abril 2011

Un sagrario vacío

Hoy, al llegar a la iglesia para la celebración de la Cena del Señor (en Madrid están cayendo chuzos de punta, pero no llovía cuando llegamos a la iglesia mi familia y yo), me ha impresionado de una forma especial encontrar el sagrario vacío.
Es normal comenzar la liturgia del Jueves Santo con el sagrario vacío, pero la visión de ese sagrario vacío me ha provocado una sensación especial, como si estuviera viendo una alegoría del ser humano, vacío, sin Dios.

¿De qué sirve un sagrario si está vacío? Más aún, de que serviría un sagrario si no hubiera nada con qué llenarlo.


Así nos dejó el pecado, vacíos de Dios, y por tanto, vacíos de contenido, de sentido, de razón de "ser".
El hombre, en pecado, carece de razón de "ser". No tiene sentido alguno su existencia. Y además, no tiene en su mano la potestad de reparar el daño, la ofensa a la Majestad Infinita.

Sólo Dios puede restaurar la unión que el hombre ha perdido con su Creador de forma voluntaria, libre.
Sólo Dios puede, y quiere.
El Hijo no creado del Padre. El Hijo que canta en el Seno de la Familia Divina todo lo que es el Padre, en un abrazo de Amor Infinito, se abaja hasta hacerse uno de nosotros en carne mortal, en carne doliente.

Y de pronto, ese sagrario vacio en que se había convertido el hombre por su pecado, ese sagrario vacío en que había convertido el hombre a la creación entera, contiene ahora físicamente una Sagrada Hostia única. El Verbo de la vida está llenando con su inmensidad infinita la creación. Y está llenando el corazón de unos pobres pingajos sin sentido, elevándolos a la categoría de amigos, de hermanos. "Ya no os llamo siervos, sino amigos".

Y la tarde del Jueves Santo, del primer Jueves Santo, el sagrario vuelve a iluminarse, a inundarse de Vida. Vuelve a tener la razón de "ser" en Aquel que se es el Ser en sí mismo.

Pero, oh terribilidad de la maldad del hombre empecatado, cegado por la soberbia. Viniendo a los suyos, los suyos no le recibieron. Y lo humillaron, lo azotaron, lo expulsaron de su lado, de su vida, de su corazón de la forma más perversa y terrible posible.

¡Cómo podremos consolar el corazón solitario de nuestro Mesías! ¡Cómo aliviar, no sólo el sufrimiento físico al que le someten (sometemos) los hombres perversos, sino el sufrimiento de su alma inmaculada, que queriendo "atraernos a todos al seno de Dios Padre, ESTÁ SÓLO!.

Qué triste y sólo está Jesús la noche del Jueves Santo

¡Vayamos a estar con El el tiempo que podamos esta noche. Esta es la noche!

Mañana, el hombre pervertido, volverá a dejar vacío el sagrario.
Esa mano tendida de la Misericordia Infinita, llamándonos de nuevo a su lado, será clavada en un madero. Pero antes, Jesús no se ahorra el sufrimiento, el dolor del escarnio, de la incomprensión y del abandono, incluso, de los suyos.

Acompañemos esta noche al Solo.

Ioachim.


La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia ha vertido en su tema "EL SOLO" la vivencia del alma de Cristo, su soledad terrible y lacerante la noche del Jueves y el Viernes Santo. La raiz honda de su dolor.
http://www.laobradelaiglesia.org/spa/escritos/lim/spalim30.pdf
Este tema es un compañero para ayudarnos a sintonizar con el alma sufriente de Cristo esta noche de Jueves Santo.

Acompañemos esta noche al Solo.
Qué solo está mi Jesús está noche.