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26 abril 2013

"La Iglesia es una historia de amor" Santo Padre | news.va


Miércoles, 24 Abril 2.013

Misa en Santa Marta

La Iglesia es una historia de amor

La primera comunidad cristiana crece y ve multiplicar sus discípulos. Una cosa buena pero que a veces puede empujar a hacer “pactos” para tener aún “más socios en la empresa”:
En cambio, el camino que Jesús ha querido para su Iglesia es otro: el camino de las dificultades, el camino de la Cruz, el camino de las persecuciones … Y esto nos hace pensar: pero ¿qué es la Iglesia? Esta nuestra Iglesia, porque parece que no es una empresa humana.

La Iglesia es “otra cosa”: no son los discípulos los que hacen la Iglesia, ellos son los enviados, enviados por Jesús… Y Cristo es el enviado del Padre:
Y entonces, se ve que la Iglesia comienza allí, en el corazón del Padre, que ha tenido esta idea … el Padre ha tenido amor… Y ha comenzado esta historia de amor, esta historia de amor tan larga a través de los tiempos y que todavía no ha terminado. Nosotros, hombres y mujeres de Iglesia, estamos en medio de una historia de amor: cada uno de nosotros es un eslabón en esta cadena de amor. y si no entendemos esto, no entendemos nada de lo que realmente es la Iglesia.

La tentación puede ser aquella de hacer crecer la Iglesia sin recorrer el camino del amor:
Pero la Iglesia no crece con la fuerza humana; luego, algunos cristianos se han equivocado por razones históricas, han equivocado el camino, han hecho ejércitos, han hecho guerras de religión: esa es otra historia, que no es ésta historia de amor. También nosotros aprendemos con nuestras equivocaciones cómo va la historia de amor… Pero ¿cómo crece? Jesús lo ha dicho simplemente: como la semilla de mostaza, crece como la levadura en la harina, crece sin hacer ruido.

Una vez un jefe de Estado preguntó cuán grande es el ejército del Papa. La Iglesia no crece “con los militares” sino con la fuerza del Espíritu Santo. Porque la Iglesia no es una organización:
No: es Madre. Es Madre. Aquí en esta Misa están presentes tantas madres. Qué cosa piensan si alguien les dice: ‘Pero… ¿usted es una organización de su casa’? No: ¡yo soy la mamá!’ La Iglesia es Madre… Y nosotros estamos en medio de una historia de amor que va adelante con la fuerza del Espíritu Santo y nosotros, todos juntos, somos una familia en la Iglesia, que es nuestra Madre.

Que la Madre de Dios nos dé la gracia del gozo, del gozo espiritual de caminar en esta historia de amor.


De News.va

04 abril 2013

«L’umanità di Cristo» | L'Opera della Chiesa. Anno della Fede



Il grande mistero dell´Incarnazione racchiude in sé un’immensa quantità di aspetti. Pensiamo alla ricapitolazione insondabile di sfumature dell´umanità di Cristo, che è la sposa del Verbo.

Immergersi nell´anima di Cristo nel momento in cui si unisce alla sua Persona divina, godere nel contemplare la vita di Cristo sulla terra, che è stata un conoscere, ricevere, rispondere, esprimere e amare Dio, e adorarlo in ciò che conosceva e in ciò che gli restava da conoscere, è una delizia spirituale chi invita ad adorare. [...]


L'umanità di Cristo @ L'Opera della Chiesa. Anno della Fede

03 abril 2013

«La humanidad de Cristo» | La Obra de la Iglesia. Año de la fe


El gran misterio de la Encarnación encierra una cantidad inmensa de aspectos. Basta pensar en la recopilación insondable de matices de la humanidad de Cristo, que es la esposa del Verbo.

Ahondarse en el alma de Cristo cuando se une a su Persona divina, gozar con lo que sería la vida de Cristo sobre la tierra, que fue un conocer, recibir, responder, expresar y amar a Dios, y un adorarlo en lo que conocía y en lo que le quedaba por conocer, es una delicia espiritual que invita a la adoración. [...]
3 abril, 2013 @ La Obra de la Iglesia. Año de la fe

31 marzo 2013

Cristo ha resucitado! ha risuscitato! has been raised! suscitatus est! Alleluia! | yo soy Iglesia

¡Feliz Pascua de Resurrección! Happy and Blessed Easter! Buona Pasqua! Gesegnete Ostern! Bonne fête de Pâques! Boa Páscoa!


Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.


Amén, Aleluya.
(Secuencia del Domingo de Resurrección)
[Italiano] [Inglés] [Latín]








Italiano

Alla vittima pasquale,
s'innalzi oggi il sacrificio di lode.
L'Agnello ha redento il suo gregge,
l'Innocente ha riconciliato
noi peccatori col Padre.

Morte e Vita si sono affrontate
in un prodigioso duello.
Il Signore della vita era morto;
ma ora, vivo, trionfa.

«Raccontaci, Maria:
che hai visto sulla via?».
«La tomba del Cristo vivente,
la gloria del Cristo risorto,
e gli angeli suoi testimoni,
il sudario e le sue vesti.
Cristo, mia speranza, è risorto:
precede i suoi in Galilea».

Sì, ne siamo certi:
Cristo è davvero risorto.
Tu, Re vittorioso,
abbi pietà di noi.



English

CHRISTIANS, to the Paschal Victim
offer sacrifice and praise.

The sheep are ransomed by the Lamb;
and Christ, the undefiled,
hath sinners
to his Father reconciled.

Death with life contended:
combat strangely ended!
Life's own Champion, slain,
yet lives to reign.

Tell us, Mary:
say what thou didst see upon the way.

The tomb the Living did enclose;
I saw Christ's glory as He rose!

The angels there attesting;
shroud with grave-clothes resting.

Christ, my hope, has risen:
He goes before you into Galilee.

That Christ is truly risen
from the dead we know.
Victorious King, Thy mercy show!

Amen. Alleluia.




Latin

Victimae pascháli laudes
ímmolent christiáni.
Agnus redémit oves:
Christus innocens
Patri reconciliávit peccatóres.

Mors et vita
duéllo conflixére mirándo:
dux vitae mórtuus regnat vivus.

Dic nobis, Maria,
quid vidísti in via?
Sepúlcrum Christi vivéntis:
et glóriam vidi resurgéntis.
Angélicos testes,
sudárium et vestes.
Surréxit Christus spes mea:
praecédet suos in Galilaéam.

Scimus Christum
surrexísse a mórtuis vere:
tu nobis, victor Rex,
miserére.



Alleluia!


    28 marzo 2013

    «CRISTO CRUCIFICADO, VÍCTIMA DE REDENCIÓN» | Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia




    Cristo crucificado,
    víctima de redención

    ❋❋❋❋
    El Misterio trascendente de la fe,
    iluminado por los dones 
    y frutos del Espíritu Santo, 
    nos repleta de esperanza, 
    haciéndonos vivir en luz amorosa 
    de penetrante sabiduría 
    el dogma riquísimo 
    de nuestra Santa Madre Iglesia
    ❋❋❋
    Jesús en la falda del monte
    ❋ ❋
    “Dios mío, Dios mío,
    ¿por qué me has desamparado...?”
    ¡Bienvenido sea el Hombre 
    al Seno del Padre!


    MADRE TRINIDAD DE LA SANTA MADRE IGLESIA
    Fundadora de La Obra de la Iglesia

    Colección "Luz en la Noche"
    Opúsculo nº 11

    05 noviembre 2012

    Pensamiento de la semana | Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

    « ¿Es posible que Tú hayas pasado este
    momento de tanto dolor para mí, lo hayas
    sufrido conmigo, comprendiéndome
    totalmente…? ¡Gracias, Jesús! (21-10-59) ».
    Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

    Pensamiento de la semana

    23 abril 2011

    Lecturas de la Celebración de la Vigilia Pascual

    Todo el misericordioso Plan de Dios para con el hombre, su plan de Salvación, en la ceremonia de las ceremonias, la Liturgia de las Liturgias, la razón de ser de nuestra existencia:


    LECTURAS DE LA VIGILIA PASCUAL


    El Antiguo Testamento

    Primera lectura: Génesis 1,1-2,2

    Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
    Y dijo Dios: "Que exista la luz."
    Y la luz existió.
    Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz "Día"; a la tiniebla, "Noche".
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.
    Y dijo Dios: "Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas."
    E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda.
    Y así fue.
    Y llamó Dios a la bóveda "Cielo".
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.
    Y dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes."
    Y así fue.
    Y llamó Dios a los continentes "Tierra", y a la masa de las aguas la llamó "Mar".
    Y vio Dios que era bueno.
    Y dijo Dios: "Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra."
    Y así fue.
    La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
    Y vio Dios que era bueno.
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.
    Y dijo Dios: "Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra."
    Y así fue.
    E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla.
    Y vio Dios que era bueno.
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.
    Y dijo Dios: "Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo."
    Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies.
    Y vio Dios que era bueno.
    Y Dios los bendijo, diciendo: "Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra."
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
    Y dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies."
    Y así fue.
    E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies.
    Y vio Dios que era bueno.
    Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra."
    Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
    Y los bendijo Dios y les dijo: "Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra."
    Y dijo Dios: "Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento."
    Y así fue.
    Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.
    Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
    Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos.
    Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.


    Segunda lectura: Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18

    En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: "¡Abrahán!"
    Él respondió: "Aquí me tienes."
    Dios le dijo: "Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré."
    Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: "¡Abrahán, Abrahán!"
    Él contestó: "Aquí me tienes."
    El ángel le ordenó: "No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo."
    Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
    El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido."


    Tercera lectura: Éxodo 14, 15-15, 1

    En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros."
    Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa, y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros.
    Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio, desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente.
    Y dijo Egipto: "Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto."
    Dijo el Señor a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes."
    Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar.
    Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó.
    Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.
    Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.


    Cuarta lectura: Isaías 54, 5-14

    El que te hizo te tomará por esposa; su nombre es Señor de los ejércitos.
    Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra.
    Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor;
    como a esposa de juventud, repudiada -dice tu Dios-.
    Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré.
    En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero -dice el Señor, tu redentor-.
    Me sucede como en tiempo de Noé:
    juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra;
    así juro no airarme contra ti ni amenazarte.
    Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia, ni mi alianza de paz vacilará -dice el Señor, que te quiere-.
    ¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada!
    Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre zafiros;
    te pondré almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y muralla de piedras preciosas.
    Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos.
    Tendrás firme asiento en la justicia.
    Estarás lejos de la opresión, y no tendrás que temer;
    y lejos del terror, que no se te acercará.


    Quinta lectura: Isaías 55, 1-11

    Así dice el Señor: "Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero:
    venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde.
    ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura?
    Escuchadme atentos, y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
    Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis.
    Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David:
    a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones;
    Tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti;
    por el Señor, tu Dios, por el Santo de Israel, que te honra.
    Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca;
    que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes;
    que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.
    Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos -oráculo del Señor-.
    Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.
    Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que de semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo."


    Sexta lectura: Baruc 3, 9-15. 32-4, 4

    Escucha, Israel, mandatos de vida; presta oído para aprender prudencia.
    ¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo, que envejezcas en tierra extranjera, que estés contaminado entre los muertos, y te cuenten con los habitantes del abismo? Es que abandonaste la fuente de la sabiduría.
    Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre.
    Aprende dónde se encuentra la prudencia, el valor y la inteligencia;
    así aprenderás dónde se encuentra la vida larga, la luz de los ojos y la paz.
    ¿Quién encontró su puesto o entró en sus almacenes?
    El que todo lo sabe la conoce, la examina y la penetra.
    El que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos;
    el que manda a la luz, y ella va, la llama, y le obedece temblando;
    a los astros que velan gozosos en sus puestos de guardia, los llama, y responden: Presentes", y brillan gozosos para su Creador.
    Él es nuestro Dios, y no hay otro frente a él;
    investigó el camino de la inteligencia y se lo enseñó a su hijo, Jacob, a su amado, Israel.
    Después apareció en el mundo y vivió entre los hombres. Es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna:
    los que la guarden vivirán; los que la abandonen morirán.
    Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina a la claridad de su resplandor;
    no entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero.
    ¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al Señor!


    Séptima lectura: Ezequiel 36, 16-28

    Me vino esta palabra del Señor: "Hijo de Adán, cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su conducta, con sus acciones; como sangre inmunda fue su proceder ante mí.
    Entonces derramé mi cólera sobre ellos, por la sangre que habían derramado en el país, por haberlo profanado con sus idolatrías.
    Los esparcí entre las naciones, anduvieron dispersos por los países; según su proceder, según sus acciones los sentencié.
    Cuando llegaron a las naciones donde se fueron, profanaron mi santo nombre;
    decían de ellos: "Éstos son el pueblo del Señor, de su tierra han salido."
    Sentí lástima de mi santo nombre, profanado por la casa de Israel en las naciones a las que se fue.
    Por eso, di a la casa de Israel:
    Esto dice el Señor: "No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros, en las naciones a las que habéis ido.
    Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos;
    y conocerán los gentiles que yo soy el Señor -oráculo del Señor-, cuando les haga ver mi santidad al castigaros.
    Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra.
    Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará:
    de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar.
    Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo;
    arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
    Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios."


    El Nuevo Testamento

    Epístola: Romanos 6, 3-11

    Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte.
    Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.
    Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya.
    Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.
    Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.
    Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.




    Evangelio: Lucas 24, 1-12

    El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando las aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No esta aquí. Ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: "El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar."
    Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los once y a los demás.
    María Magdalena, Juana y María, la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron.
    Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.





    Es Palabra de Dios

    Vigilia Pascual


    Exulten por fin los coros de los ángeles,
    exulten las jerarquías del cielo,
    y por la victoria de Rey tan poderoso
    que las trompetas anuncien la salvación.

    Goce también la tierra,
    inundada de tanta claridad,
    y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
    se sienta libre de la tiniebla
    que cubría el orbe entero.

    Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
    revestida de luz tan brillante;
    resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.

    En verdad es justo y necesario
    aclamar con nuestras voces
    y con todo el afecto del corazón
    a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
    y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

    Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
    la deuda de Adán
    y, derramando su sangre,
    canceló el recibo del antiguo pecado.

    Porque éstas son las fiestas de Pascua,
    en las que se inmola el verdadero Cordero,
    cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

    Ésta es la noche
    en que sacaste de Egipto
    a los israelitas, nuestros padres,
    y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

    Ésta es la noche
    en que la columna de fuego
    esclareció las tinieblas del pecado.

    Ésta es la noche
    en que, por toda la tierra,
    los que confiesan su fe en Cristo
    son arrancados de los vicios del mundo
    y de la oscuridad del pecado,
    son restituidos a la gracia
    y son agregados a los santos.

    Ésta es la noche
    en que, rotas las cadenas de la muerte,
    Cristo asciende victorioso del abismo.
    ¿De qué nos serviría haber nacido
    si no hubiéramos sido rescatados?

    ¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
    ¡Qué incomparable ternura y caridad!
    ¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

    Necesario fue el pecado de Adán,
    que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
    ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

    ¡Qué noche tan dichosa!
    Sólo ella conoció el momento
    en que Cristo resucitó de entre los muertos.

    Ésta es la noche
    de la que estaba escrito:
    «Será la noche clara como el día,
    la noche iluminada por mí gozo.»

    Y así, esta noche santa
    ahuyenta los pecados,
    lava las culpas,
    devuelve la inocencia a los caídos,
    la alegría a los tristes,
    expulsa el odio,
    trae la concordia,
    doblega a los poderosos.

    En esta noche de gracia,
    acepta, Padre santo,
    este sacrificio vespertino de alabanza
    que la santa Iglesia te ofrece
    por rnedio de sus ministros
    en la solemne ofrenda de este cirio,
    hecho con cera de abejas.

    Sabernos ya lo que anuncia esta columna de fuego,
    ardiendo en llama viva para gloria de Dios.
    Y aunque distribuye su luz,
    no mengua al repartirla,
    porque se alimenta de esta cera fundida,
    que elaboró la abeja fecunda
    para hacer esta lámpara preciosa.

    ¡Que noche tan dichosa
    en que se une el cielo con la tierra,
    lo humano y lo divino!

    Te rogamos, Señor, que este cirio,
    consagrado a tu nombre,
    arda sin apagarse
    para destruir la oscuridad de esta noche,
    y, como ofrenda agradable,
    se asocie a las lumbreras del cielo.
    Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
    ese lucero que no conoce ocaso
    y es Cristo, tu Hijo resucitado,
    que, al salir del sepulcro,
    brilla sereno para el linaje humano,
    y vive y reina glorioso
    por los siglos de los siglos.


    Amén.

    21 abril 2011

    Un sagrario vacío

    Hoy, al llegar a la iglesia para la celebración de la Cena del Señor (en Madrid están cayendo chuzos de punta, pero no llovía cuando llegamos a la iglesia mi familia y yo), me ha impresionado de una forma especial encontrar el sagrario vacío.
    Es normal comenzar la liturgia del Jueves Santo con el sagrario vacío, pero la visión de ese sagrario vacío me ha provocado una sensación especial, como si estuviera viendo una alegoría del ser humano, vacío, sin Dios.

    ¿De qué sirve un sagrario si está vacío? Más aún, de que serviría un sagrario si no hubiera nada con qué llenarlo.


    Así nos dejó el pecado, vacíos de Dios, y por tanto, vacíos de contenido, de sentido, de razón de "ser".
    El hombre, en pecado, carece de razón de "ser". No tiene sentido alguno su existencia. Y además, no tiene en su mano la potestad de reparar el daño, la ofensa a la Majestad Infinita.

    Sólo Dios puede restaurar la unión que el hombre ha perdido con su Creador de forma voluntaria, libre.
    Sólo Dios puede, y quiere.
    El Hijo no creado del Padre. El Hijo que canta en el Seno de la Familia Divina todo lo que es el Padre, en un abrazo de Amor Infinito, se abaja hasta hacerse uno de nosotros en carne mortal, en carne doliente.

    Y de pronto, ese sagrario vacio en que se había convertido el hombre por su pecado, ese sagrario vacío en que había convertido el hombre a la creación entera, contiene ahora físicamente una Sagrada Hostia única. El Verbo de la vida está llenando con su inmensidad infinita la creación. Y está llenando el corazón de unos pobres pingajos sin sentido, elevándolos a la categoría de amigos, de hermanos. "Ya no os llamo siervos, sino amigos".

    Y la tarde del Jueves Santo, del primer Jueves Santo, el sagrario vuelve a iluminarse, a inundarse de Vida. Vuelve a tener la razón de "ser" en Aquel que se es el Ser en sí mismo.

    Pero, oh terribilidad de la maldad del hombre empecatado, cegado por la soberbia. Viniendo a los suyos, los suyos no le recibieron. Y lo humillaron, lo azotaron, lo expulsaron de su lado, de su vida, de su corazón de la forma más perversa y terrible posible.

    ¡Cómo podremos consolar el corazón solitario de nuestro Mesías! ¡Cómo aliviar, no sólo el sufrimiento físico al que le someten (sometemos) los hombres perversos, sino el sufrimiento de su alma inmaculada, que queriendo "atraernos a todos al seno de Dios Padre, ESTÁ SÓLO!.

    Qué triste y sólo está Jesús la noche del Jueves Santo

    ¡Vayamos a estar con El el tiempo que podamos esta noche. Esta es la noche!

    Mañana, el hombre pervertido, volverá a dejar vacío el sagrario.
    Esa mano tendida de la Misericordia Infinita, llamándonos de nuevo a su lado, será clavada en un madero. Pero antes, Jesús no se ahorra el sufrimiento, el dolor del escarnio, de la incomprensión y del abandono, incluso, de los suyos.

    Acompañemos esta noche al Solo.

    Ioachim.


    La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia ha vertido en su tema "EL SOLO" la vivencia del alma de Cristo, su soledad terrible y lacerante la noche del Jueves y el Viernes Santo. La raiz honda de su dolor.
    http://www.laobradelaiglesia.org/spa/escritos/lim/spalim30.pdf
    Este tema es un compañero para ayudarnos a sintonizar con el alma sufriente de Cristo esta noche de Jueves Santo.

    Acompañemos esta noche al Solo.
    Qué solo está mi Jesús está noche.

    El Santo Padre nos interpela: «¿Acaso no nos hemos convertido en un pueblo de incredulidad y lejanía de Dios?»

    Tomado de Ecclesia Digital: http://revistaecclesia.com/content/view/25508/317/


    Interpelación de Benedicto XVI a los cristianos de Occidente, en la Misa Crismal 2011

    ¿Somos verdaderamente el santuario de Dios en el mundo y para el mundo? ¿Abrimos a los hombres el acceso a Dios o, por el contrario, se lo escondemos? Nosotros –el Pueblo de Dios– ¿acaso no nos hemos convertido en un pueblo de incredulidad y de lejanía de Dios? ¿No es verdad que el Occidente, que los países centrales del cristianismo están cansados de su fe y, aburridos de su propia historia y cultura, ya no quieren conocer la fe en Jesucristo?

    Tenemos motivos para gritar en esta hora a Dios: "No permitas que nos convirtamos en no-pueblo. Haz que te reconozcamos de nuevo. Sí, nos has ungido con tu amor, has infundido tu Espíritu Santo sobre nosotros. Haz que la fuerza de tu Espíritu se haga nuevamente eficaz en nosotros, para que demos testimonio de tu mensaje con alegría.

    No obstante toda la vergüenza por nuestros errores, no debemos olvidar que también hoy existen ejemplos luminosos de fe; que también hoy hay personas que, mediante su fe y su amor, dan esperanza al mundo. Cuando sea beatificado, el próximo uno de mayo, el Papa Juan Pablo II, pensaremos en él llenos de gratitud como un gran testigo de Dios y de Jesucristo en nuestro tiempo, como un hombre lleno del Espíritu Santo. Junto a él pensemos al gran número de aquellos que él ha beatificado y canonizado, y que nos dan la certeza de que también hoy la promesa de Dios y su encomienda no caen en saco roto.