09 noviembre 2012

El lunes 12 se conmemoran los 100 años del nacimiento de quien fuera obispo de Sigüenza-Guadalajara, Laureano Castán Lacoma | Ecclesia Digital

El lunes 12 se conmemoran los 100 años del nacimiento de quien fuera obispo de Sigüenza-Guadalajara, Laureano Castán Lacoma

Una celebración eucarística y un encuentro familiar serán los actos con que la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara y la Obra de la Iglesia van a recordar a mons. Laureano Castán Lacoma, obispo que fuera de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara en los años del Concilio Vaticano II.La eucaristía solemne, que presidirá el actual prelado, monseñor Atilano Rodríguez Martínez, se celebrará en la parroquia guadalajareña de San Ginés a las 19,00 hora del lunes 12. Contará con especial participación de miembros de la Obra de la Iglesia, familia eclesial impulsada especialmente en Sigüenza-Guadalajara por mons. Castán Lacoma. Esta organización ha preparado el encuentro posterior en que se hará memoria de la personalidad del llamado “obispo de la Obra de la Iglesia”. Por su parte, don Atilano a invitado a los sacerdotes de la diócesis a tener en cuenta esta efeméride.

Monseñor Laureano Castán Lacoma nació el 8 de noviembre de 1912 en Fonz, provincia de Huesca y entonces obispado de Lérida. Rigió la diócesis de Sigüenza-Guadalajara de 1964 a 1980, fecha en que empezó su retiro y mayor dedicación a la Obra de la Iglesia.  El 28 de septiembre de 2000 falleció en Albano, localidad próxima a Roma. Está enterrado en la iglesia parroquial de San Ginés de Guadalajara.

Sacerdote desde 1936 y obispo desde 1954, monseñor Castán era maestro y doctor en Derecho Canónica. Fue figura claven para la causa de canonización de San Juan de Ávila y quien, en la CEE, inició los trámites para su doctorado, felizmente logrado el pasado 7 de octubre. Pruebas de ello en nuestra diócesis, dejó establecida la fiesta del santo como jubileo sacerdotal todos los 10 de mayo, en 1969 erigió en Guadalajara una parroquia en su nombre, nombre que puso también en 1971 a la casa sacerdotal de la capital provincial. También fue promotor de las Marchas Diocesanas a Barbatona. Participó en las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II, en las dos primeras como obispo auxiliar de Tarragona.